domingo, 1 de diciembre de 2013

LEY IGUAL PARA TODOS.


Últimamente las noticias que se publican sobre nuestro Rey no son del todo favorables a Don Juan Carlos y si no a él a personajes de su familia. Pero hoy hemos leído una noticia que demuestra la personalidad del Rey en determinados momentos de su vida.

Cuenta el médico que le operó de la cadera, el Dr. Miguel Cabanela que días antes de la intervención le contó que se había echado betadine en la cara y había fingido una caída para engañar a los doctores de La Zarzuela. "Me dijo, muerto de risa: '¡Mira lo que les he hecho a estos!'", cuenta Cabanela, que asegura que cuando su mujer le notificó que le había llamado "el Rey" para operarle pensó que era una broma estuvo a punto de responder que él "era la Reina".

“Me contó que se había cubierto la frente con unas manchas de betadine, se había puesto un esparadrapo en la nariz, se había vendado la muñeca y había ido a ver a los médicos de La Zarzuela para decirles que se había caído”, narra el prestigioso cirujano. “Y los médicos, consternados hasta que el Rey, claro, rompió a reír”, añade.

Cabanela señala que se encontró a don Juan Carlos muy agobiado en septiembre, cuando supo que padecía una infección en la cadera que le obligaría a pasar de nuevo por el quirófano y sufría intensos dolores que no pasaban desapercibidos en los actos públicos.

Ahora, afirma, ha podido comprobar a un monarca con “un sentido del humor más espontáneo de lo que pensaba” y sin intención de retirarse de momento. “Queda Rey para rato. Primero porque de achaques ortopédicos es raro que uno se muera. Está en buena forma física, no tiene hipertensión, no tiene problemas cardíacos… Tiene cuerda para rato”, declara.

Pues que nos alegramos que Su Majestad vuelva otra vez a ser feliz y esperamos que en su discurso de Navidad, no nos vuelva a recordar que “ la Justicia es igual para todos los españoles”, hasta que no termine la instrucción del caso Urdangarín.

Todos los españoles pensamos que este asunto de la Infanta Cristina y su imputación se hubiera acabado si ella desde el principio del caso dejara de pertenecer a escalafón dinástico. Pero no ha sido así y ha obligado a su padre – como cualquier padre – a defender a su hija aunque con ello se minara la credibilidad y el amor que por su figura tienen la mayoría de los españoles.

Nosotros no somos nadie para aconsejar a Su Majestad que para eso dispone de un gran equipo de trabajo, pero como español tengo el derecho a que la Ley sea igual para todos, como nos garantiza nuestra Constitución.







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