Surgen en este país noticias que en algunos momentos nos parecen
una broma de mal gusto.
El Ayuntamiento de Campevànol, en Girona, quiere combatir las
actitudes incívicas de propietarios de perros que dejan los excrementos en la
vía pública y por ello, a partir del 1 de febrero y hasta el 31 de abril,
obligará a los dueños de los canes a extraer sangre de su animal para poder
tener el patrón de ADN. De este modo, cuando se encuentre una deposición en la
calle, el Consistorio podrá saber de qué perro es y así multar a su amo.
Aunque parezca surrealista la noticia es real como la vida misma.
Así que a partir de ahora, el gobierno municipal que advierte que las cacas de
perros en Campdevànol tendrán nombre y apellidos".
Los habitantes de esa localidad cuando pisen una “mierda” con solo
ir al ayuntamiento pueden saber el nombre del dueño del perro para que les compren
unos zapatos nuevos o se los limpien como es debido.
El coste de las extracciones y los patrones del material genético
irán a cargo del Ayuntamiento durante tres meses con un presupuesto de 12.000
euros. A partir de mayo, serán los propietarios los que tendrán que asumir los
costes. El censo actual de perros del municipio es de más de 300. Además de la
recogida de ADN, el Ayuntamiento de Campdevànol (Ripollès) también ha aprobado
un nuevo reglamento de tenencia de animales.
Ese reglamento y obliga a los propietarios a diluir la orina de
los perros con agua para "asegurar la salubridad de todos los espacios
públicos y evitar la degradación del mobiliario urbano". Según el nuevo
reglamento, el hecho de no recoger inmediatamente los excrementos en las vías y
espacios públicos está considerado como una falta muy grave, sancionada con
multas que van desde los 500 euros hasta los 2.000 euros.
Vamos a ver cuántos ayuntamientos llevarán a cabo este sistema y así podamos pasear tranquilamente por las aceras sin encontrarnos de buenas a primera con que nuestros zapatos se llevan consigo “ un regalito”.
Vamos a ver cuántos ayuntamientos llevarán a cabo este sistema y así podamos pasear tranquilamente por las aceras sin encontrarnos de buenas a primera con que nuestros zapatos se llevan consigo “ un regalito”.