La vicesecretaria general del partido, Elena Valenciano, anunció que el Grupo Socialista en el Congreso presentará una proposición no de ley por la que insta al Gobierno a romper el Concordato de 1979 y a presentar en seis meses una nueva Ley Orgánica de Libertad Religiosa y Conciencia que regule normas comunes para todas las confesiones, que contemple la relación con todas ellas (incluida la Iglesia, claro) y que proteja tanto los derechos de los creyentes como de los no creyentes. La última pata de la iniciativa es la petición al Ejecutivo para que establezca un protocolo civil para todos los actos solemnes organizados por el Estado que garantice su "aconfesionalidad".
Como idea, no está nada mal, pero seguramente no pasará ni siquiera la tramitación del Congreso porque tendrá en contra no solo los miembros del PP, sino partidos como CIU, PNV, CC y UPyD que nunca votarán contra el criterio de la Iglesia.
Los socialistas, aseguró Valenciano en rueda de prensa en Ferraz, abrirán el "diálogo con todo los grupos parlamentarios" para buscar el máximo apoyo posible a su texto, pero si fuera rechazada –y es seguro, dada la mayoría absoluta del PP–, la proposición no de ley será un "compromiso del programa de Gobierno del partido".
Hoy Valenciano subrayó cuáles eran las tres "poderosas razones" que llevaban a los socialistas a presentar la proposición en el Congreso. Primero, que el Concordato comenzó a negociarse antes de que se aprobara la Constitución, pese a que se firmaron en enero de 1979. O sea, que tiene un "origen preconstitucional". En segundo lugar, que la sociedad española "ha cambiado mucho" en estos 34 años, y es "más secular, más laica y mucho más plural", y esa "secularización y pluralidad religiosa debe reflejarse en el orden jurídico".
Y en último término, porque las últimas actuaciones del PP "han desequilibrado la situación", de tal forma que "algunas de las iniciativas más importantes" del Ejecutivo, como la ley Wert o la próxima contrarreforma del aborto, muestran "una influencia bastante directa" de la "jerarquía eclesiástica". "Tratan de convertir sus creencias en leyes para todos. Ese es el espíritu que creemos que se ha quebrado con el PP. Por eso creemos que ha llegado el momento de dar este paso".
Fuentes de la dirección precisaron que el PSOE no pretende cambiar un Concordato por otro convenio bilateral. Según explicitó Valenciano, se trata de que la nueva ley, amplia, "ordene la relación del Estado con la Iglesia católica y el resto de las confesiones religiosas, para que todas ellas encuentren un espacio de relación con el Estado".
Los periodistas preguntaron a Valenciano si el PSOE se arrepiente de haber frenado la reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa en su última etapa en la Moncloa, cuando tenía mayoría suficiente para sacarla adelante. "Probablemente sí hubiera sido mejor hacerlo. Es verdad que a toro pasado las cosas es más fácil verlas. Pero les recuerdo que estábamos metidos en una batalla bastante importante, que tenía que ver con el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Teníamos abierto un conflicto con la Iglesia católica muy importante por la defensa de los derechos civiles. Tal vez por eso el Gobierno, en el que yo no estuve, midió a la hora de no insistir en la ley. No lo hicimos entonces, pero ahora creemos que es el momento de hacerlo", respondió.
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