Lo que puede ocurrir en Asturias se puede dar también en otros lugares de la geografía española. Podemos y el PSOE no se ponen de acuerdo y si las cosas siguen en esa línea, es muy probable que se den resultados que ninguno de los votantes asturianos deseaban.
En Oviedo que siempre ha estado en manos del PP, se puede producir una alianza de PSOE, Izquierda Unida y Podemos (a través de su marca local Somos) y que sumarian mayoría suficiente para impedir la continuidad del popular Agustín Iglesias Caunedo, que tomó el bastón de mando tras cinco mayorías absolutas de su mentor Gabino de Lorenzo.
Pero en Gijón la marca local de Pablo Iglesias (Xixón Sí Puede) baraja a estas horas tener candidatura propia frente al socialista José María Pérez, que debería renunciar a ser alcalde y votar a su rival Mario Suárez Fueyo para evitar que siguiera siendo alcaldesa la cirujana Carmen Moriyón, perteneciente al partido de Francisco Álvarez Cascos.
Esta situación es consecuencia de la decisión de Podemos Asturias de convertir los pactos municipales en un asunto de competencia de los círculos locales; pero puede tener un alto coste para las aspiraciones nacionales de la marca magenta, que no repetiría en noviembre el elevado apoyo que el domingo tuvo en la izquierda si permitiera ahora cualquier gobierno de derechas.
Así las cosas sería muy lamentable que en Asturias Podemos permitiera un gobierno de derechas en el Ayuntamiento de Gijón mientras que sus votantes deseaban un gobierno municipal de izquierdas.
La verdad que no sabemos de qué forma Pablo Iglesias podrá explicar a sus votantes asturianos este tipo de soluciones.
De todas formas esperamos que la cordura llegue a los cerebros de los negociadores de Podemos y del PSOE para que consigan llevar a cabo los deseos de sus votantes.