jueves, 19 de diciembre de 2013

LA RELIGIÓN Y LA LEY WERT.


Con la Ley de Educación del Ministro Wert, materias como Tecnología y Música no contarán para repetir curso, pero no ocurre lo mismo con la Religión que si contará. De manera que el alumno que suspenda la Religión y otras dos tendrá que repetir curso. Pero es que en los acuerdos de España y el Vaticano de 1979 dejan poco margen para que no sea así; el cambio que trae la reforma educativa es que la nota de Religión volverá a contar para todo lo demás, algo que no ocurría desde principios de los años noventa del siglo pasado. Todo lo demás es que la calificación hará media con el resto de asignaturas para conseguir una beca o entrar en un determinado centro escolar.

Ahora, aunque no se evaluará la Religión (ni su alternativa) en las nuevas reválidas de ESO y bachiller, sí contará para la nota media de la etapa, que a su vez representará el 70% de la nota final de la secundaria (el otro 30% es la nota de la evaluación final) y el 60% en la del bachiller, que es la que se tendrá en cuenta para acceder a la Universidad. Los obispos españoles llevaban años reclamando un tratamiento así para Religión (con alternativa y una nota que contara para todo) para atraer a más alumnos a unas clases que se han ido vaciando con los años.

El decreto que desarrolla la LOMCE ha eliminado el siguiente párrafo que estaba en la legislación que ha regido hasta ahora: “Con el fin de garantizar el principio de igualdad y la libre concurrencia entre todos los alumnos, las calificaciones que se hubieran obtenido en la evaluación de las enseñanzas de religión no se computarán en las convocatorias en las que deban entrar en concurrencia los expedientes académicos, ni en la obtención de la nota media a efectos de admisión de alumnos, cuando hubiera que acudir a ella para realizar una selección entre los solicitantes”. Esto es lo que decía el real decreto de enseñanzas mínimas de la ESO, pero había textos prácticamente iguales en los de primaria y bachillerato; en este último se hacía constar que no se tendría en cuenta “para el acceso a la Universidad”.

Pero llegó el PP y el ministro Tertuliano y se han plegado a los criterios de la Iglesia y los alumnos a partir de esta Ley tienen que estudiar Religión aunque no tengan fe. Lo considerarán como una obligación pero no como una asignatura que con su contenido le vayan a salvar el alma.

El gobierno y la Iglesia no se da cuenta que a los jóvenes actuales no se les puede tratar como trataron a sus abuelos en plena dictadura. Lejos están los tiempos de las misas dominicales, los catecismos, lo rosarios , los ejercicios espirituales que lograron que mucha gente en lugar de acercarse a la Iglesia, se alejaron de ella para siempre.







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