Se ha hecho pública una operación que,
según fuentes de la Guardia Civil, continúa abierta por otras posibles
agresiones o abusos que no han sido denunciados por miedo de las presuntas
víctimas, dada su situación de irregularidad. Se trata de la operación Yawari, como se denominaba en época del
califato andalusí a las esclavas domésticas —sexuales, aunque no
exclusivamente— de la alta sociedad.
Al detenido, también marroquí, se le
atribuyen al menos 20 agresiones sexuales, según las
denuncias de cinco mujeres. CCOO Región de Murcia ha anunciado que se
personará como acusación particular en las actuaciones contra el presunto
agresor, "ya que los hechos tienen origen en un delito contra los derechos
de los trabajadores".
Las denuncias de las víctimas llegaron a
finales de agosto al sindicato y la secretaria de Mujer de la Federación
regional de industria de CCOO, Alejandra García, acudió a entrevistarse con las
presuntas víctimas. "Nos fuimos a la zona de las fincas y nos reunimos con
ellas.
A partir de los testimonios de las
presuntas víctimas, identificaron dos patrones. Por un lado, la necesaria presencia de un intermediario entre las
jornaleras indocumentadas y los empresarios agrícolas para
los que trabajaban o empresas de trabajo temporal
Todas eran mujeres "en situación de
precariedad y alta vulnerabilidad, sin permisos de trabajo ni residencia
y con total desconocimiento del idioma", sostiene la sindicalista.
El perfil lo corrobora la Guardia Civil y,
según explica García, "juega muy en su contra" a la hora de denunciar
cualquier abuso. "Las cinco mujeres que han denunciado han demostrado una
valentía heroica. La mañana que nos relataron los hechos estaban muertas de
miedo", sostiene. También explica que las víctimas viven en casas
alquiladas de la zona que comparten con otras personas en situaciones similares
o idénticas. "Ellas no vivían juntas. Sabemos que se conocían por el
trabajo, pero no sabemos la relación que hay entre ellas", añade.
Los investigadores fueron atando cabos
hasta dar con el detenido, al que pusieron bajo vigilancia hasta
que, el sábado, se precipita su detención, cuando salía de la finca
a la que presuntamente llevaba a sus víctimas y donde acudía desde hacía años
para el cuidado de animales y otras tareas agrarias. "Se sospechaba de la
posibilidad de más agresiones en ese momento",
El detenido les daba 20 euros por cada día de trabajo,
de los que descontaba siete por el transporte.
Según los relatos de las presuntas
víctimas, el detenido les daba 20 euros por cada día de trabajo, de los que les
descontaba siete en concepto de transporte. "Trabajan por 13 euros al día.
La miseria de la miseria. En Murcia, el jornal en el campo supera los 55 euros
en los convenios", ilustra García.
Las trabajadoras no tenían en ningún
momento contacto directo ni con los propietarios de las fincas ni con las ETT.
"Están totalmente al margen, el intermediario es su único medio para poder
trabajar", resume, ya que algunas llegaban a la zona después de pasar por
"situaciones similares en las campañas agrícolas de Huelva",
En rueda de prensa este martes, el
secretario general de CCOO Región de Murcia, Santiago Navarro, ha
denunciado que "la mala praxis de determinadas ETTs lleva a estas
trabajadoras a situaciones impensables dentro de la legalidad laboral
española" como trabajar sin contrato, suplantación de su identidad para
evitar que sean localizadas en caso de que haya una inspección de trabajo y
sueldos miserables pagados en mano y muy por debajo del convenio colectivo.
"Son el día a día de un sector donde las mujeres, en ocasiones, son
víctimas de abusos sexuales".
Cuando en el mundo hemos podido eliminar
la esclavitud, en nuestro país existen una serie de individuos que son
depredadores sexuales que hacen de la mujer una esclava del siglo 21 a la que
paga mal por su trabajo y encima les exigen relaciones sexuales o no trabajarían
más.
A estos golfos son a los que hay que meter
en la cárcel y prohibirles volver a trabajar en cualquier finca donde se
empleen mujeres en las labores de recogida d frutas. Pero, también hay que
poner en su sitio a los dueños de las plantaciones que tienen la obligación de
controlar la documentación, la manera en la que trabajan y si existe algún hijo
de ………p, que dice que las representa. Si los parones no cumplen que los
inspectores de Trabajo le metan fuerte multas para que aprendan que hace muchos
años que acabó la esclavitud.