La Fundación Francisco Franco ha llamado a dar un golpe de Estado a través de su cuenta de Twitter. “El Ejército no puede continuar callado ante la deriva de España, en manos de mafiosos y traidores”, escribía provocando la indignación de los internautas que, entre otras cosas, reprochaban las subvenciones públicas concedidas a una organización dedicada a hacer apología de la dictadura. Los twitteros reclaman asimismo su ilegalización.
Entre los patronos de esta nostálgica organización figura nada más ni nada menos que el suegro del actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. José Utrera Molina que reclamó el pasado mes de julio que Franco volviera a los pedestales y la derogación de la Ley de Memoria Histórica.
Pero sacamos algunos apartados del articulo: “Firmeza o cobarde aceptación del desafío” que dice entre otras cosas:
· «Todos los españoles amamos a Cataluña. Sólo un grupo enaltecido por el egoísmo ha decidido traicionar sus raíces, despreciar su historia, desafiar la legalidad y lanzarse hacia la nada»
· ¿Es posible que en el tiempo en que vivimos, en el que los grandes espacios tienden a la globalización y en el que se tratan de igualar las enormes diferencias que separan a los pueblos, puedan existir los que, insensatamente, apoyan la ruptura de un baluarte que durante siglos tuvo su independencia y su unidad y se inclinó siempre ante las banderas del honor y de la libertad?
· Nadie niega la personalidad de una tierra a la que yo he amado siempre, que ofrece un haz de virtudes ciudadanas que posiblemente no conozcan otras regiones.
· Un sentido elegante de la medida, del respeto mutuo, una gran sensibilidad hacia lo bello, un respeto a una tradición y a un profundo sentido estético que también ahora pretenden conculcarse. Poco puedo hacer yo para combatir este desastre, pero quedaría en mi corazón un amargo hueco si no clamara en mi independencia para advertir que nos encontramos en una situación límite y que el gobierno tiene la obligación histórica y moral de poner diques definitivos a esta penosa algarada situacional
· He hablado, precisamente hoy, con un grupo de amigos catalanes que están escandalizados. Yo diría que nunca como hoy sienten ardiendo la sangre de sus corazones. Querrían morir por la unidad de España y no son palabras convencionales, ni actitudes de emergencia, ni miedos colectivos, ni refugios dialécticos. La muerte y la gloria campean sobre unas gentes siniestramente doloridas, atacadas en su raíz, vapuleadas en sus creencias, insultadas en sus costumbres, negadoras de la verdadera realidad de esta magnífica tierra que se llama Cataluña
· Todos los españoles amamos a Cataluña. Sólo un grupo enaltecido por el egoísmo, por la pasión sectaria y por una animadversión patológica ha decidido traicionar sus raíces, despreciar su historia, desafiar la legalidad y lanzarse hacia la nada. Yo alivio mi conciencia uniéndome, ya muy lejos, a las lágrimas de mi abuelo que posiblemente contemplará consternado el abismo histórico que quieren abrir los que tiene el corazón corrompido, la voluntad maniatada y el alma aprisionada por el egoísmo y la cobardía. No quiero pronunciar el antiguo grito que recuerda mi corazón juvenil: «Ahora o nunca», pero confieso que me siento inclinado a aceptar, ante el radicalismo desafiante, otras soluciones de emergencia.
¡Por España, por su unidad y por su vida!
¿Quiénes creen ustedes que ha firmado este artículo de la Fundación Nacional Francisco Franco en su blog?
El suegro de nuestro ministro de Justicia el Sr. utrera Molina es este patriota que tanto llora la separación de Cataluña de la España Imperial.
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