El Tribunal Constitucional (TC) ha validado la imparcialidad de su presidente, Francisco Pérez de los Cobos, puesta en duda por su militancia en el PP mientras era magistrado. El Alto Tribunal, que ha rechazado por una mayoría de nueve votos en contra frente a dos a favor las recusaciones de la Generalitat y el Parlament, pone en evidencia que el asalto del Gobierno de Rajoy a las instituciones va dando sus frutos.
Los nueve magistrados han cerrado una resolución a favor de la imparcialidad de De los Cobos después de que la semana pasada no consiguieran ponerse de acuerdo. Han dicho que consideran que el hecho de que Pérez de los Cobos compatibilizara su afiliación en el PP, que, por cierto, ocultó ante la comisión de nombramientos del Senado, previa a su designación, no es motivo para que el presidente no pueda participar en las deliberaciones y resoluciones de ciertos recursos contra medidas impulsadas por el partido en el Gobierno. Sólo dos de los cinco magistrados del sector llamado progresista no han estado de acuerdo con ese juicio.
Los nueve magistrados no justifican su decisión con argumento alguno en el fallo conocido y se limitan a anunciar que “la resolución íntegra será notificada en los próximos días”.
A principios de septiembre, Francisco Pérez de los Cobos, anunció que no pensaba renunciar, a pesar de las recusaciones y de las críticas no sólo por su militancia en el PP, sino por su implicación en asuntos sobre los que tendrá que fallar el Constitucional, como la reforma laboral del Gobierno, de la que es inspirador, y que ha sido recurrida por el PSOE.
En 2010 Pérez de los Cobos, catedrático de Derecho del Trabajo, coescribió un artículo que proponía aspectos de un nuevo marco laboral que terminó recogiendo la reforma llevada a cabo por el Gobierno de Rajoy.
Pérez de los Cobos tendrá que decidir también sobre otro recurso interpuesto por el PSOE contra el veto del PP en el Congreso a una iniciativa parlamentaria de la oposición en relación al caso Bárcenas y “la política general del Gobierno en materia de asunción de responsabilidades políticas como consecuencias de las falsedades vertidas en comparecencias ante el Parlamento”, incluida la del presidente del Gobierno.
Nosotros y la mayoría de los españoles, somos muy respetuosos con lo que deciden los tribunales, ya que están constituidos por personas con gran conocimiento de la justicia y de la equidad, pero en este caso, no nos queda muy claro que el Presidente de un Tribunal que tiene que decidir los temas más importantes para la convivencia de los españoles, sea arte y parte en el caso que se pueda discutir. Por muy honrado que sea el Sr. Presidente, siempre le podrá una parte de su ideología aunque no sea esa su intención. Espero que no se equivoque y que sea justo en sus conclusiones, porque lo que no sería lógico es que su comportamiento sea contrario a su ética.
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