Ayer condenábamos a los suicidas que se inmolaron en Ankara dejando tras de sí más de 200 heridos y casi 100 muertos en una actuación inconcebible en los tiempos que vivimos. Lamentábamos que un país como Turquía empiece a encontrarse con una serie de asesinos que sin temor por sus vidas matan a todos los que se encuentran a su alrededor cuando denotan los explosivos que llevan adosados a sus cuerpos.
Pero debemos dejar claro que este fanatismo religioso se escuda en un llamado Estado Islámico que se está expansionando como una epidemia por Siria, Afganistán y parte del territorio de Irak.
En Irak desde El 10 de junio de 2014, en que el EI ocupó Mosul se están produciendo crímenes horrendos en el nombre de Alá y de un Corán interpretado por “paletos descerebrados” dispuestos a matar a todos los que no cumplan con sus principios.
Durante este tiempo en el que EI está ocupando Mosul ha asesinado a más 120 personas, lanzándolas al vacío, tras acusarlas de "practicar la sodomía y de desviación sexual".
El grupo terrorista degolló el pasado marzo, en público, a otros cuatro jóvenes homosexuales en Mosul, donde esta organización aplica desde el verano de 2014 su interpretación radical de la ley islámica.
Y ha vuelto a asesinar hoy a cinco jóvenes acusados de ser homosexuales lanzándolos desde lo alto de un edificio en el sur de la ciudad de Mosul, capital de la provincia septentrional iraquí de Nínive.
El presidente de la comisión de derechos humanos en la provincia, Gazuan Hamed, denunció que los yihadistas están perpetrando crímenes contra la humanidad en Mosul donde según él, "la brutalidad de esta organización ha alcanzado sus niveles más altos".
¿Hasta cuándo el mundo puede permitir estos horribles crímenes sin intentar acabar con estos bárbaros que no respetan ni credos ni religiones y menos la democracia y la libertad de pensamiento y de sexualidad?
Si esta situación continúa, dentro de unos años estos personajes de la Edad Media sin escrúpulos, se habrán extendido a otras zonas de Oriente Medio y quizás no se tarde mucho en tenerlos frente a nuestras costas instalados en Marruecos. Por eso, se tienen que acabar de una vez los asesinatos que llevan a cabo estos energúmenos enarbolando la bandera del Islam con el que no tienen nada en común.
El Corán no habla para nada de muertes y menos de asesinatos. Busca la unión entre los seres respetando todas las religiones y razas. Pero para esta gente, su interpretación es la que le han metido en la cabeza sus dirigentes y algunos religiosos que han abandonado sus enseñanzas para ponerse al lado del EI para hacerse ricos y considerarse poderosos.
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