Existe una ley (la Ley de la Memoria Histórica) que deja meridianamente claro que "las administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura.
Pero esta Ley se la pasan por el Arco de Triunfo no solo Ayuntamiento de la Península, sino también de estas islas.
Este es el caso del Ayuntamiento de Santa Cruz de la Palma donde existe un busto en la glorieta del puerto en homenaje a Blas Pérez González, quien fuera ministro de la Gobernación entre 1942 y 1957.
Fue uno de los 35 altos cargos del franquismo imputado por la Audiencia Nacional en el sumario instruido por Baltasar Garzón, por los delitos de detención ilegal y crímenes contra la humanidad cometidos durante la Guerra Civil española y en los primeros años del régimen, y que no fueron procesados al comprobarse su fallecimiento.
Este fascista al que se le acusa de haber sido responsable directo de un gran número de expedientes remitidos desde La Palma a Franco para la ejecución de oponentes políticos fue, quien en julio de 1936 asistió a la batalla que se libró en las calles de Barcelona. Llegó a ser detenido y condenado a muerte por el Tribunal Popular. Es más, en La Palma se llegaron a celebrar funerales por su alma, tras informaciones erróneas en las que hablaban de su ejecución. Amigos influyentes lograron detener su fusilamiento. Acabó evadiéndose y se trasladó a Burgos.
Actualmente la población está dividida entre los que quieren que esa estatua sea eliminada del paisaje palmero y otra parte de gente que dice que fue determinante en la construcción del primer hospital de la Isla, viviendas sociales, carreteras y escuelas rurales; el primer centro para mayores, fue determinante para acabar con la peste de Tazacorte en 1959....
Pero aunque esta gente pueda sentir nostalgia franquista por quitar la estatua de este criminal de esta glorieta, es hora que las autoridades cumplan con su deber y eliminen a este personaje de la ciudad.
Ya está bien de no llevar a cabo el cumplimiento de las leyes y más si todo un pueblo sigue homenajeando a un hombre que en los primeros años de la Guerra Civil se dedicó a realizar actos tan atroces contra gente que no tenía sus mismas ideas políticas.
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