El gobierno actual de este país hace cosas que llaman la atención hasta a un habitante de la Amazonía en la más profunda jungla.
El Ayuntamiento de Madrid que rige la Sra. Manuela Carmena acordó retirar la subvención de 61.200 euros que recibía desde hace varias décadas la Escuela de Tauromaquia de Madrid Marcial Lalanda, por considerar que “el presupuesto de la escuela, con una media de 38 alumnos, es desproporcionado en relación al que se destina a actividades culturales o deportivas de mayor demanda”. “Además, las clases y talleres que se imparten en ese centro no son compatibles con los derechos de los animales”, se defendió el consistorio.
Como era de esperar, los partidarios de los toros de toda España montaron en cólera y pusieron a la regidora del Ayuntamiento madrileños a caer de un burro.
Pero allí estaba el Ministerio de Educación, Cultura y Deportas para concederles el Premio Nacional de Tauromaquia 2015 por “la positiva labor que han venido desempeñando las escuelas de tauromaquia de España que han servido para canalizar las aspiraciones de quienes deseaban ser toreros, y así promover un mayor rigor en su formación taurina y humana” y en concreto la situada en Las Ventas de Madrid “por ser la más antigua de la época contemporánea, por su propuesta de enseñanza profesional, que ha ido avanzando en sus criterios pedagógicos año tras año, y por el esfuerzo y dedicación de sus profesores, alumnas y alumnos, entre los que han sobresalido importantes figuras del toreo” La ayuda a esa institución tiene una dotación de 30.000 euros, por lo que la academia no notará tanto la reducción de sus ingresos.
Lo primero para ese Ministerio es una base importante formativamente para los jóvenes españoles. No estamos de bromas. El Ministerio de Educación anunció también hace unos días que estaba preparando un título de Formación Profesional para ser torero y del cual ya tenía listo un borrador del currículo de 74 páginas. Bajo el título de ‘Tauromaquia y Actividades Auxiliares Ganaderas’, los cursos constarían de 2.000 horas y se impartirían por todo el país y si finalmente sale adelante, la de torero será una profesión equiparable a la de especialista en tratamiento de la madera, jardinería o ceramista.
¡! Con dos bemoles ¡¡
A partir de ahora es posible que una familia de estas islas que ha desterrado los toros y sus plazas de la geografía isleña, se encuentre con un hijo que le diga que quiere ir a estudiar a Madrid o cualquier capital peninsular porque quiere ser torero. ¿Se figuran la cara que pondrán sus padres?
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