Esta noche y en
estos momentos se está produciendo en los Estados Unidos las elecciones a
presidente del Estado. Millones de personas elegirán a aquel que les produzca
mejor solución para sus problemas.
Estados Unidos
somete a plebiscito la ola de populismo que
ha sacudido la política a uno y otro lado del Atlántico en los últimos años. La
apertura de los primeros colegios electorales en la costa este del país supone
el arranque de una jornada clave dentro y fuera de Estados Unidos. Una derrota
contundente de Donald Trump supondría un repudio al giro nacionalista y
divisivo que ha experimentado el país, del mismo modo que su reelección
causaría conmoción en medio mundo. Su rival demócrata y favorito en las
encuestas, Joe Biden, encarna a un político tradicional y moderado, un veterano
ejemplar de ese establishment de Washington al que, con sus
glorias y miserias, muchos añoran.
El peligro de
estas elecciones es el propio Trump que ya ha dicho que si no gana poco menos
que dirá que ha habido pucherazo ya que no admite los votos por correo. Los
votos por correo son mas de noventa millones y Trump solo quiere que tengan valor
los votos presenciales porque sabe que normalmente los republicanos votan mas
presencialmente que por correo. El tema es bastante complicado porque hasta
dentro de unos días que se hayan recopilado los resultados de los votos por
correo.
Los
estadounidenses eligen algo más que a su líder de los próximos cuatro años,
escogen a la persona con la que salir de la crisis económica más grave
desde la Gran Depresión de 1929; la peor pandemia en un siglo y,
también, deben superar una ola de tensiones raciales que no vivían desde la
muerte de Martin Luther King. Para cuando abran las sedes electorales este
martes, casi 100 millones de ellos habrán votado ya de forma anticipada, un
récord que apunta a una gran participación y da muestra de ese convencimiento
general de que, en efecto, este país de 330 millones de habitantes, del tamaño
de un continente y la economía de un gigante, se juega el futuro de varias
generaciones.
Las claves para
la elección del presidente tienen como base:
·
Debido a la
pandemia del coronavirus un récord histórico de electores ha
emitido su voto de forma anticipada o ha enviado su papeleta por correo.
Ya han votado 97 millones de estadounidenses, lo que representa el 70% del voto
global de 2016.
·
Cada Estado
tiene sus propias reglas del juego a la hora de contar. Algunos
permiten procesar el voto anticipado antes del día D; otros, solo a partir de
esa fecha, y hay varios que aceptan papeletas incluso semanas después de la
jornada electoral.
·
La atención se
centra en los nueve Estados considerados clave: Florida, Pensilvania,
Michigan, Carolina del Norte, Ohio, Wisconsin, Iowa, Arizona y Minnesotta.
·
Hay tres Estados
que pueden dar la sorpresa de la noche: Texas, Nevada y Georgia
·
Para ganar las
elecciones, uno de los dos candidatos tiene que alcanzar 270 votos de
los 538 votos electorales, repartidos proporcionalmente según la población de
cada Estado.
·
A medida que se
incluyan los votos por correo, que suele ser más lento, el mapa
debería favorecer a los demócratas.
·
El recuento
oficial completo suele conocerse a finales de noviembre y, a veces,
se extiende hasta diciembre.
Sabemos que a
partir de mañana veremos a Trump salir en toso los telediarios arengando a los
suyos y dejando entrever que ha ganado y que, si no es así, le han robado. Este
presidente por estar en la Casa Blanca es capaz de sacar a la Guardia Nacional y pedir que detengan a
todos los que no piensan como él. Sería una pena que el mundo se tuviera que
conformar con tener nuevamente a Trump como presidente del país mas poderoso
del mundo.
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