.Para los compañeros que se integren este año en el
equipo del Imserso los trabajos
realizados en la Comisión
Parlamentaria del Pacto de Toledo, les llevaran a contradicciones: en la
recomendación 0 se afirma que es necesario sostener y reforzar el actual
Sistema Público de Pensiones (SPP) y en la recomendación 16, por otro lado, se
fomenta el desarrollo de los sistemas privados que lo deterioran
irremediablemente.
En febrero de
2019 las recomendaciones del Pacto de Toledo (prácticamente idénticas a las
recientemente aprobadas) fueron rechazadas por los recortes económicos y
sociales que planteaban, siendo causa, junto con otros factores, de una nueva
convocatoria electoral.
Las recomendaciones rechazadas en el 2019
y aceptadas sin embargo en 2020 implican:
·
Aumentar la edad
de jubilación a los 67 años, dejando abierta la posibilidad de seguir
incrementándola.
·
El aumento de los
periodos de cómputo para el cálculo de la pensión hasta los 25 años.
·
Prolongar la edad
de jubilación anticipada (recomendación 12), mediante la introducción de
coeficientes reductores que reducirán la futura pensión, provocando una
situación muy compleja para los trabajadores que, en las últimas etapas de su
vida laboral, presenten lagunas de cotización por haber estado en paro. Es
evidente que esta recomendación lesiona derechos históricos adquiridos.
·
No clarifica la
situación de los distintos tipos de autónomos.
·
Deja sin
cuantificar los gastos impropios de la Seguridad Social.
·
No reconoce la
deuda histórica del Estado a la Seguridad Social ni tiene en consideración las
declaraciones del Tribunal de Cuentas, cuantificando en 103.000 millones de euros
la deuda contraída por el Estado a la Seguridad Social en las dos últimas
décadas.
La Historia ha
demostrado que las reformas de pensiones más lesivas para los trabajadores han
partido de gobiernos supuestamente progresistas. La reforma del 2011 del PSOE y
firmada por los sindicatos CC.OO. y UGT fue una reforma estructural y
paramétrica que daña y sigue dañando los cimientos del SPP8 (aumento del
periodo de cómputo, aumento de la edad de jubilación a los 67 años….). La
reforma que pretende el Sr. Escrivá, basada en las actuales recomendaciones del
Pacto de Toledo, es también estructural y afectará a las futuras pensiones; y
es también paramétrica porque modificará y deteriorará la cuantía de las
mismas.
Una vez más,
potenciando los PPE, se pretende mantener la paz social por la implicación en
la gestión conjunta de estos planes (más de 30.000 millones) de sindicatos
mayoritarios y bancos.
Los pensionistas
actuales y los trabajadores, futuros pensionistas, estamos obligados a dar una
respuesta contundente, en las plazas y calles, defendiendo el Sistema Público
de Pensiones y la SS , para que el sueño de estas políticas ultraliberales
plasmada en privatizaciones y recortes de derechos, no se lleven a efecto.
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