jueves, 29 de agosto de 2013

¿UNA DIMISIÓN TARDÍA?


 El artículo 19 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional establece que el cargo de magistrado (se entiende también que del presidente) es incompatible con “el desempeño de actividades profesionales o mercantiles”.
Pérez de los Cobos presidente del Tribunal Constitucional no presentó su dimisión en la OIT hasta días después de ser nombrado presidente, el 19 de junio, tras compatibilizar ambas actividades durante 15 meses y recibir durante ese tiempo las mismas dietas que el resto de miembros.
Al parecer, la presencia en las reuniones de la OIT le impidió, antes de ser elegido presidente, estar presente y participar en algunas resoluciones del Constitucional.
Todo este asunto, y el hecho de que Cobos haya sido militante del PP, asesorando al partido en materia jurídica desde 1992, ponen según la oposición en evidencia “la contaminación” que puede existir en el Tribunal Constitucional.  Cobos se enfrentará en los próximos días a una serie de impugnaciones y recusaciones en las que se plantea la idoneidad de que siga en el puesto de presidente del alto tribunal.
Cobos ocultó durante su examen en 2010 en el Senado, donde debía validar su candidatura como magistrado, que fuese militante del PP, partido que le propuso para el puesto.
Ahora es cuando ha presentado su dimisión como miembro de la comisión de expertos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de la que formaba parte desde marzo de 2012. Cobos compatibilizó ese puesto, y también su militancia secreta en el PP hasta 2012, con su función de magistrado en el Constitucional, teniendo el beneplácito para ello del entonces presidente del alto tribunal, Pascual Sala, a pesar de que la ley impide simultanear cargos.
Vamos a ver en que termina este asunto del Presidente del Tribunal Constitucional y su relación con el partido gobernante.

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