Un día sí y el siguiente
también sale en los papeles – no los de Bárcenas – periodísticos declaraciones
que hace este hombre, creemos que con muy buenas intenciones, pero errando
miserablemente en sus planteamientos. Nos estamos refiriendo al vicesecretario
general de Organización del Partido Popular, Carlos Floriano. Este buen hombre
esta vez ha querido convertirse en defensor de su jefe el Sr. Rajoy en la
situación tan lamentable en que ha quedado después de darse a conocer las
declaraciones de la renta del Sr Rubalcaba que demuestra la diferencia que
existe entre el PP y el PSOE en cuanto a los salarios que reciben sus máximos
responsables principalmente cuando ambos se encontraban en la oposición.
Pero el
gladiador Floriano saltó a la arena y sin comprobar que lo que declaraba fuera
cierto se atrevió a ha exigir al PSOE
que pida “disculpas” a su formación, con Mariano Rajoy a la cabeza, porque,
según dijo, en las declaraciones de la renta de Rubalcaba aparecen complementos
salariales. “Eso que llamaban los sobresueldos los tienen también los miembros
del PSOE”, ha subrayado el dirigente popular en lo que podría considerarse un
lapsus, ya que con su afirmación da por hecho que en el PP ha habido
sobresueldos. El PSOE ha negado que su líder haya cobrado dobles sueldos del
partido y ha asegurado que son remuneraciones recibidas del Congreso de los
Diputados.
Pero el
Diputado Floriano se metió solito en un jardín lleno de cactus al justificar
que los “sobresueldos” que perciben los
dirigentes del PP que compaginan su escaño en el Congreso con un cargo
ejecutivo en el partido y adujo que “lo que cobramos es sencillamente un sueldo
en función del trabajo y la responsabilidad que tenemos”.
Pero para
que nos enteráramos mejor de lo que quería decir defendió las abismales
diferencias salariales de Rajoy y Rubalcaba, al afirmar que lo que debería
compararse es “cuanto habría ganado un catedrático de Química”, como podría
haber llegado a ser Alfredo Pérez Rubalcaba si hubiera desarrollado su carrera
académica en la universidad, “frente a un registrador de la propiedad” como
Mariano Rajoy, que ejercía esta profesión altamente remunerada cuando entró en
la política activa.
Una vez
más, el Sr. Soriano nos deleita con un discurso que solamente lo cree el mismo,
pero que además enciende la barbacoa que parecía ya con sus brasas casi
apagadas.
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