jueves, 29 de agosto de 2013

LA INFANTA SE MARCHA.


La amistad de Don Juan Carlos con Aga Khan IV se remonta a los años de su infancia, cuando coincidieron el Le Rosey, el colegio más exclusivo del mundo y conocido como “la escuela de los reyes”. Entre sus muros, quizá, es donde más poder económico se concentra por metro cuadrado, ya que durante décadas los hijos de las élites mundiales -desde príncipes hasta hijos de multimillonarios- han sido educados en este centro.

Abierto desde 1880 y a pesar de que la matrícula, a día de hoy, ronda los 102.000 euros anuales, los nombres que han pasado por Le Rosey muestran el nivel de este centro privado. Allí, miembros reales como Rainiero de Mónaco, los reyes Alberto II y Balduino de Bélgica, el príncipe Eduardo de Kent, Marie-Chantal de Grecia, así como familiares de nombres ligados a la cultura como John Lennon, Elizabeth Taylor, el nieto de Winston Churchill o sir Roger Moore han alimentado el carácter elitista de esta institución.

Al salir de allí, y siguiendo una de las máximas de Le Rosey, Juan Carlos y Aga Khan mantuvieron su relación gracias a la International Association of Fomer Roseans, que se ocupa de que las relaciones establecidas dentro del centro se mantengan más allá de la infancia y adolescencia de los alumnos.

Juan Carlos y Aga Khram se conocieron en Le Rosey, el colegio más exclusivo del mundoParte de su fortuna, según publicó The New York Times en 2007, proviene de “un complicadísimo sistema de diezmos” -voluntarios según el propio príncipe contradiciendo el primero de todos los derechos de esta religión- que cada año le pagan los más de 15 millones de musulmanes ismaelitas -seguidores de una de las corrientes del islam chií, que viven principalmente en Siria, India, Pakistán, Tayikistán y Yemen y cuyo jefe espiritual es el Agha Khan, descendiente directo del profeta Mahoma-. Una cifra que representa el 12,5% de los ingresos anuales de cada ismaelita, y del que sólo se destina a los más necesitados el 2,5%. El10% restante va directamente a las arcas del príncipe Karim y cuya cantidad anual se desconoce.

Según fuentes cercanas al Palacio de la Zarzuela, el Rey Juan Carlos estaría detrás de este destino de su hija Cristina gracias a su amistad con Isidre Fainé, presidente de La Caixa, y el príncipe Karim Aga Khan, amigo íntimo que ha dado todas las facilidades posibles para que la infanta colabore en una de las organizaciones benéficas de la que su hija Zahra es responsable en Ginebra.

La Red de Desarrollo Aga Khan (AKDN), radicada en Ginebra, es su mayor tesoro y el motivo por el que la infanta Cristina ha dejado su vida en España para trasladarse a Suiza. Con un presupuesto de 468 millones de euros anuales AKDN trabaja en 30 países del mundo y emplea a 80.000 personas que trabajan en varias empresas relacionadas con los distintos proyectos de esta organización sin ánimo de lucro centrada en el desarrollo económico, cultural y social, un departamento con el que la infanta Cristina colaborará.

La Infanta Cristina deberá estar el día 30 de este mes – mañana – en la reunión que tendrá lugar en el Colegio Internacional de Ginebra donde se celebrará una jornada en la que padres y alumnos conocerán los detalles de un curso que le costará a la hija menor del Rey 100.000 euros anuales.

Solamente falta que el Rey le consiga un empleo a su yerno Urdangarín para que salga de España y se acabe el sufrimiento del monarca cada vez que le ve asistir a la presencia del juez de Palma.

Por falta de “cuñas” seguro que no será.

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