sábado, 11 de mayo de 2013

PENSIONISTAS SIN FUTURO.



 El tema de las pensiones en España es tan complejo, que si se sigue en la línea que ha instaurado el PP el colchón del Fondo de Reserva, según los cálculos más optimistas auguran el agotamiento de la hucha en 2045 y creen que hacia 2060 el sistema acumulará una deuda equivalente a la mitad del PIB español. En pocas palabras, estaría en quiebra. 

Actualmente, los jubilados españoles cobran una pensión media de 975 euros al mes. Los que acaban de retirarse perciben 1.280 euros, lo que supone aproximadamente un 71% de su último salario, un porcentaje muy superior al 49% de la Unión Europea. Las reformas introducidas en los últimos años harán que este porcentaje baje al 59% en 2030 y al 56% en 2060 y se acerque a la media europea, que rondará a mediados de siglo el 40%. 

Y no sólo las reformas introducidas harán que baje la pensión. Es evidente que habrá nuevas modificaciones en las próximas décadas para evitar la quiebra. En España, las próximas vendrán con el llamado factor de sostenibilidad, sobre el que actualmente un grupo de expertos está debatiendo. Aunque aún no se conoce qué tendrá en cuenta y cuándo se aplicará, lo cierto es que incluirá ajustes en las pensiones a medida que vayan apareciendo los problemas. 

Más allá de las normas, los propios usos sociales también harán que las pensiones tiendan a bajar. La edad media de incorporación al mercado laboral es en España supera los 25 años, muy superior a la europea y con la crisis se está retrasando. El paro ha vuelto muy inestables las carreras laborales de los españoles, por lo que dentro de unas décadas tener derecho a una pensión completa será un lujo cada vez al alcance de menos personas. 

De momento, la alternativa privada no termina de convencer a los ciudadanos. La tasa de ahorro no hace más que bajar y la rentabilidad de productos financieros les hace ser más bien poco atractivos. Los productos diseñados para la jubilación tampoco funcionan especialmente bien. Los planes de pensiones apenas superan en rendimiento a la inflación en los últimos diez años y la crisis ha obligado a muchos a “rescatar” los suyos para llegar a fin de mes. Sólo el año pasado retiraron 400 millones de euros y apenas un 36% de los españoles tenía contratado un plan de pensiones. 

“El plan de pensiones sólo interesa al que puede aprovechar la desgravación”, señalan expertos consultados. Es decir, a los que tributan por el tipo máximo en el IRPF. No es una casualidad que los planes de pensiones tengan un desempeño tan mediocre. A diferencia de los fondos de inversión, los planes carecen de competencia extranjera que les sirva de acicate. “Es un producto malo, feo y caro”, dice. “Tienen comisiones altísimas con una gestión muy mala”. 

Los futuros pensionistas tienen que tener un plan de pensiones privado porque la Seguridad Social no podrá hacer frente a los gastos de pensiones. Los motivos entre otros y uno de los principales es el siguiente: Si casi un 60% de nuestros jóvenes se encuentran en paro y cuando tengan empleo ya pasarán de los treinta años, con sus cotización a la Seguridad Social no podrán tener una pensión en condiciones de vivir dignamente. 

Se acerca un futuro incierto a los futuros jubilados si no se consigue que la economía vuelva a crear empleo y nuestros jóvenes no tengan que irse a Alemania para poder tener una pensión con la que puedan hacer frente a la vejez. 










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