No sabemos si los políticos hacen las cosas pensando que no tienen importancia o que con el cargo les viene dado la potestad de hacer lo que quieren, donde quieren y como quieren.
Este es el caso del el presidente de la Rioja, Pedro Sanz, era propietario de una casita de aperos situada en un terreno no urbanizable en la localidad de Villamediana que, como desveló por arte de magia se convirtió en un chalet de 205 metros cuadrados. Recientemente, el Ayuntamiento de Villamediana aprobó un nuevo Plan de Urbanismo que convertía el terreno de Sanz en urbanizable gracias a los votos de PP, UPyD y el del concejal del Partido Riojano, a quien su partido expulsó por “traición grave”.
La empresa encargada de las obras en el chalé era Foralia S.A. y su director gerente fue el encargado de pedir la última licencia de construcción, a nombre de Pedro Sanz. Y ahora resulta que esa misma compañía, en una UTE en la que también está Ferrovial, se ha hecho con la adjudicación de las obras de “Abastecimiento de Agua a diversos municipios del bajo Iregua” por un valor de 16.103.469,86 millones de euros.
La oferta de Foralia y sus socios rebajaba un 36,66% el presupuesto inicial de casi 25 millones y medio de euros. Un descuento nada desdeñable, aunque también es cierto que otras 8 empresas hacían una oferta aún mejor. Sin embargo, acabó prevaliendo la mayor puntuación técnica de esta UTE sobre las demás.
No es la primera vez que Foralia se ve inmersa en sospechas de trato de favor. Precisamente de eso le acusaron los socialistas el mes de febrero, cuando se supo que Sanz había favorecido con adjudicaciones públicas por valor de 5,8 millones de euros a esta empresa al adjudicarse las obras del regadío de la margen izquierda del río Tirón. También entonces, el PSOE aseguró que Foralia había realizado obras en el chalé de Sanz por un coste “diez veces inferior al de mercado”.
El problema del presidente de La Rioja, el popular Pedro Sanz, no ha tocado aún a su fin. Es lo que sucede cuando conviertes de manera “ilegal” un chamizo de herramientas de labrar en un imponente chalet. Una vez más, siguen en sus cargos personajes que están para mandar y para hacer lo que quieren aunque no sea muy ético.
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