El ex tesorero del PP, el Sr. Bárcenas no se conforma con estar en un Hotel del Estado en Soto del Real, sino que además pretende seguir disfrutando del confort y comodidades que tenía en los hoteles de lujo en los que se alojaba por diversas partes del mundo.
Este hombre no puede seguir viviendo sin sus puros favoritos que no sabemos sin son los Cohibas o los Montecristos, pero lo que no puede soportar son los que se venden en el economato de la cárcel que les falta calidad para su paladar tan exigente.
Según fuentes conocedoras de la situación del exsenador encarcelado citadas por Europa Press, Bárcenas ha recurrido a una figura habitual de los centros penitenciarios denominada el demandadero para que le haga llegar los puros que luego se fuma en la cárcel.
En el economato puede adquirir farias a un precio que ronda en torno a un euro la unidad, pero aun así Bárcenas ha recurrido al demandadero, una función legal y que desempeñan personas que no son ni presos ni funcionarios de prisiones.
En concreto la labor del demandadero consiste en recibir las peticiones de los presos sobre objetos que no se pueden adquirir entre la oferta del economato de cada módulo, pero que tampoco están prohibidos por el centro penitenciario.
Las fuentes consultadas explican que es muy habitual acudir al demandadero cuando algún preso quiere, por ejemplo, una radio, unas zapatillas de deporte o, en el caso de Bárcenas, puros. Las familias también pueden llevar objetos a sus familiares, pero en ocasiones el demandadero es más rápido y directo.
Como sucede con los productos del economato, el precio que cuesta aquello que se encarga al demandadero también se le descuenta al preso de la cuenta de peculio --dinero de la cárcel-- con la que opera en prisión y que tiene un límite de gasto de 80 euros mensuales.
Las fuentes consultadas insisten en que Bárcenas hace vida normal en prisión y no ha tenido problemas con ningún interno. Más bien al contrario, tiene trato con casi todos, aunque por el momento no cuenta con un grupo de amigos fijo. Su atuendo habitual consiste en una zapatillas de deporte, un pantalón corto y camiseta.
Asimismo, las fuentes consultadas indican que además de las visitas de los abogados Miguel Durán y Javier Gómez de Liaño --a quien Bárcenas ha encomendado su defensa jurídica-- han sido varios los letrados que han visitado al interno para ofrecerse a defenderlo.
Estas comunicaciones se hacen con un cristal entre el abogado y el preso, pero tienen una pequeña ventanilla por la que el interno puede pasar papeles a su representante
No se puede dejar que este buen ciudadano pase privaciones en la cárcel que le cobija y que no es muy exigente porque se trata unos puros que le alegrarán la vida haciendo anillos con el humo hasta convertirse en un profesional como lo es de las finanzas.
Que le solucionen ese pequeño problema para ver si el próximo lunes se atreve a dejar claro el papel de Rajoy y sus dirigentes en esas cuentas del PP que tantos años llevó con enorme celo.
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