Parte de los responsables del PP hoy están pasando un domingo infernal después de haber leído en el diario El Mundo la entrevista de Pedro J. Ramírez hace un mes, antes de su entrada en el Hotel del Estado.
En esas declaraciones al periódico Bárcenas pone de manifiesto que el PP y sus dirigentes estaban enterados de todo lo que él estaba haciendo. Bárcenas ha asegurado que el PP ha estado financiándose “al menos los últimos 20 años de forma ilegal” a través de “donaciones en metálico de constructores y otros empresarios que a su vez obtenían adjudicaciones o contratos de las administraciones gobernadas por el partido”.
Envía una amenaza clara a Mariano Rajoy: tiene en su poder la “contabilidad B” del PP, documentos y discos duros que prueban la sistemática financiación irregular de las campañas del partido, que, sin dudas, harían “caer al Gobierno”.
Bárcenas dijo a Pedro J. Ramírez que “compartía su criterio” de que “en las actuales circunstancias lo último que le conviene a España es que caiga este Gobierno”.
Asegura Bárcenas que los donantes entregaban el dinero en bolsas, maletines o maletas, en el despacho del tesorero Álvaro Lapuerta en la calle Génova y en presencia de Bárcenas, en calidad de gerente. Allí ambos contaban los billetes y los metían en la caja fuerte del partido.
Lapuerta registraba las donaciones en una simple tarjeta de visita, mientras que Bárcenas lo dejaba reflejado en un cuaderno. Periódicamente, Lapuerta cotejaba sus tarjetas, que siempre llevaba encima, con las anotaciones de Bárcenas y, al hallarlas conformes, las certificaba con el correspondiente visé en el margen.
Una parte del dinero se ingresaba en las cuentas bancarias del partido, otra parte se destinaba a pagar en negro el sobrecoste de las campañas electorales para eludir la fiscalización del Tribunal de Cuentas y otra parte se quedaba en la caja fuerte y era utilizado para otros fines. Según Bárcenas, “el principal y más recurrente era el pago trimestral de sobresueldos en metálico al presidente, el secretario general y vicesecretarios del partido”.
Tras la donación por parte del empresario, había una llamada al ministro, secretario de Estado, presidente, consejero autonómico, alcalde o concejal competente en el asunto que afectaba al donante: “¿Qué tal? Soy Álvaro Lapuerta. Te va a llamar fulanito. Tengo interés en que lo recibas. No conozco el tema del que te va a hablar. Sólo te pido que seas amable y te tomes un café con él”. Eran las habituales palabras de Lapuerta en su conversación con el cargo público de turno, según Bárcenas.
Confiesa que el 1 de febrero, tras la publicación de las primeras informaciones sobre la presunta contabilidad B y los sobresueldos, le llamó la responsable de Comunicación del PP, Marilar de Andrés, para pedirle que negara la autoría de los denominados papeles de Bárcenas, de los que dio cuenta El País. Tras los contactos de Génova, optó por hacer público un comunicado negando irregularidades en el PP.
Recibió entonces un SMS del propio Rajoy diciéndole que “entendía” su decisión, que estuviera “tranquilo y sereno” y que al día siguiente le llamaría. El presidente del Gobierno no le llamó finalmente, lo hicieron en su nombre los exministros Michavila y Acebes.
Bárcenas narró con lujo de detalles una reunión en Génova con Rajoy y Arenas, tras su implicación en el caso Gürtel, en la que también estuvo la esposa del extesorero, Rosalía Iglesias.
“Templanza, Luis, templanza… Eres víctima de una persecución política. Esto no va contra ti, va contra mí”, le dijo en aquella reunión Rajoy, que a continuación tranquilizó a la mujer de Bárcenas: “Rosa, no os vamos a abandonar”, según describió el extesorero al director de El Mundo. En ese encuentro se habría cerrado el acuerdo de que dejara formalmente el puesto de tesorero pero siguiera cobrando lo mismo y manteniendo el coche y las demás prebendas del partido.
¿Qué dirá Rajoy ante estas declaraciones del que fue su amigo y Tesorero de su partido?
¿Saldrán los camaradas de Rajoy a desmentir al huésped de Soto del Real?¿ Qué pasará cuando Bárcenas y su mujer se vean en la más absoluta soledad?
Lo importante de estas declaraciones de Bárcenas a Pedro J. Ramírez no es lo que ha dicho, sino lo que no ha dicho y además de tener en su poder documentos que pueden dejar sin empleo a mucha gente.
Estamos seguros que este ha sido el primer capítulo de una serie que tendrá más misterio que una película de Sir Alfred Joseph Hitchcock
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