domingo, 31 de marzo de 2013

LA FORTUNA DEL REY.


Desde la llegada de la Democracia, tras la muerte de Franco, siempre se ha retratado a Don Juan de Borbón como un hombre que no tenía patrimonio, que era pobre, que no había dejado a sus hijos nada más que unas pequeñas propiedades. 

Pero ahora 20 años después de su muerte, los periódicos sacan a la luz pública que nada de eso era verdad. 

Se ha escrito también de él frecuentemente que vivió sin la holgura económica que habría correspondido a esta posición de eslabón entre dos monarcas. Pero, según ha podido comprobar, Don Juan murió rico. 

A su fallecimiento, el conde de Barcelona dejó una fortuna de 1.100 millones de pesetas, que incluía 728,75 millones en fondos depositados en cuentas en el extranjero. Documentos inéditos, descubren los pormenores del patrimonio del conde de Barcelona y cómo se distribuyó exactamente entre sus hijos: don Juan Carlos y las infantas Pilar y Margarita. 

El padre del rey falleció el 1 de abril de 1993, a punto de cumplir 80 años, en la habitación 601 de la clínica Universitaria de Navarra, en Pamplona, víctima de un cáncer. La apertura de su testamento revelaría un legado compuesto por propiedades inmobiliarias valoradas en más de 350 millones de pesetas: el chalé familiar de Puerta de Hierro (Madrid), un apartamento en Estoril y parte de un inmueble de oficinas en la Gran Vía madrileña. Pero, sobre todo, el grueso de su patrimonio lo constituían tres cuentas domiciliadas en Suiza: una en Ginebra y dos en Lausanne. En total, cuentas más inmuebles sumarían unos 1.100 millones. 

En uno de sus apartados, "Saldos exteriores", se desglosan estas cuentas en el extranjero. 

La primera de ellas, a la que los documentos se refieren como "de usufructo", estaba depositada en Lausanne. Era la número 28.668-2L4B de la S.B.S, siglas de la Société de Banques Suisse, y tenía 3.032.000 francos suizos (FS). (En realidad, su saldo a la muerte de don Juan era de 3.577.851 FS, pero poco después se retiró el equivalente a 50 millones de pesetas para la infanta Margarita por orden de su padre). El montante de la segunda, la "cuenta corriente en Lausanne", ascendía a1.622.324 FS. Y la tercera, "cuenta corriente en Ginebra", contaba con2.755.600 FS. 

En total, 7.955.775 FS que, al cambio de entonces -91,6 ptas. en octubre, cuando se liquidó la herencia- suponían 728,75 millones de pesetas, cantidad nada desdeñable para aquel 1993, en el que empezaban a sentirse los síntomas de la crisis económica desatada tras los JJOO de Barcelona y la Expo 92 sevillana. Una vivienda de 117 m2 en Madrid, por ejemplo, costaba 28,9 millones de ptas. (170.000). Sólo con sus depósitos suizos, don Juan podría haber comprado 25 pisos como este. 

En total, 7.955.775 FS que, al cambio de entonces -91,6 ptas. en octubre, cuando se liquidó la herencia- suponían 728,75 millones de pesetas, cantidad nada desdeñable para aquel 1993, en el que empezaban a sentirse los síntomas de la crisis . 

El padre del rey no dejó una modesta herencia compuesta por unas cuantas propiedades, una cuenta en España con 25 millones de pesetas y otra de seis millones de pesetas en el extranjero. Los datos revelados por la prensa corrigen tal error histórico: el conde de Barcelona gozaba de una economía muy saneada y transmitió un valioso legado a sus hijos. 

Así mis queridos amigos, que Don Juan Carlos, nuestro rey, tampoco es un español sin patrimonio al que muchos han defendido diciendo que solamente dispone una paga que el Estado le asigna. Nuestro rey, si ha sabido invertir los millones recibidos por la herencia paterna, hoy debe disponer de una buena fortuna. 

Ahora más que nunca es necesario que las cuentas de la Casa Real sea transparente como ocurre en Inglaterra con su reina. Nuestro rey por el bien de la Corona debe ser el primero en querer que su economía esté clara para que de él nunca dude ningún español. 



No hay comentarios: