Con cinco meses de retraso se ha convocado para el miércoles 3 de abril al máximo órgano del PP entre congresos, la Junta Directiva Nacional sobre los cuatro que, según los Estatutos del PP, debería transcurrir desde la última -que se celebró el 2 de julio de 2012 en Sevilla-, la Junta reúne ahora en Madrid a los cerca de 600 cargos del PP para que Rajoy traslade un mensaje que, aunque lejos de sonar novedoso, pretende centrar a los dirigentes conservadores en la tarea de ocuparse de la salida de la crisis y dejarse de asuntos que competen a la Justicia. Además, el jefe del Ejecutivo insistirá en el argumentario por excelencia de La Moncloa: el PP es el partido que más está haciendo contra la corrupción, impulsando medidas sin precedentes y tramitando una ley de transparencia que el PSOE ni intentó sacar adelante.
Después de tres meses sin dar una rueda de prensa en Madrid y tratar de evitar que sea Luis Bárcenas quien se la siga dictando al PP y, por extensión, al Gobierno. La última comparecencia del jefe del Ejecutivo ante los medios fue en París, el martes de Semana Santa y con el formato reducido de las comparecencias extranjeras, en este, caso con el presidente de la República Francesa François Hollande. Desde diciembre de 2012, Rajoy no da una rueda de prensa en la capital, ni en la sede nacional del PP ni en La Moncloa.
Y posiblemente pasaran semanas sin que el presidente se presente a los medios de comunicación ya que tiene una agenda muy apretada.
El martes 2 el presidente del Gobierno recibe al presidente de Paraguay, Federico Franco. Franco sustituyó a Fernando Lugo en junio del año pasado sin paso previo por las urnas, al ser destituido éste por el Senado en un juicio político sin precedentes que fue rechazado mayoritariamente en el ámbito internacional. Franco no acudió a la Cumbre Iberoamericana de Cádiz por expreso deseo de la Casa del Rey y el Gobierno y Rajoy le compensa ahora recibiéndolo en La Moncloa. Sin embargo, no está prevista comparecencia alguna de ambos presidentes a los medios, lo que sí suele hacerse con el resto de mandatarios.
El mismo jueves por la tarde, Rajoy recibirá al secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEA), José Miguel Insulza, y al día siguiente estará en La Moncloa el secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon. Con éste, el presidente del Gobierno sí comparecerá ante la prensa, aunque seguramente en formato internacional, es decir, con límite de preguntas. Será la segunda vez que Rajoy mantenga un encuentro con Ban y el primero que lo reciba en Madrid. Por la tarde, Rajoy acompañará a Ban en su intervención de clausura de la Reunión de Alto Nivel sobre Hambre, Seguridad Alimentaria y Nutrición, que se celebra en la Casa de América. Además de presidir el Consejo de Ministros, el viernes por la tarde, el jefe del Ejecutivo recibe al presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, en plena resaca de la UE por el corralito decretado en Chipre.
El presidente quiere evitar ser preguntado por temas como la economía, el paro, los desahucios, Bárcena, González Pons, los problemas de la familia Real o el caso Urdangarin.
Nuestro presidente, cuando se ve agobiado por problemas, se esconde bajo su caparazón y no asoma la cabeza hasta que haya pasado el peligro.
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