Aunque Iglesias diga que las decisiones de sus representantes en las Comunidades Autónomas no tienen nada que ver con lo que se haga a nivel nacional, ha caído como una bomba en Castilla la Mancha el pacto regional que firmaron Podemos y PSOE tras las elecciones autonómicas y locales del año pasado entra en barrena.
El secretario general de Podemos en Castilla La Mancha, José García Molina, ha anunciado que su partido da "por muerto" el acuerdo de investidura por el que el socialista Emiliano García-Page ha gobernado desde las autonómicas de mayo de 2015 en este territorio, y ha justificado esta decisión en la incapacidad del PSOE de Page de cumplir sus compromisos. Le acusa de estar más pendiente de las intrigas en la sede estatal de la calle Ferraz que de gobernar, de preocuparse más por "decapitar a Sánchez que de dar vida a Castilla-La Mancha".
Para el PSOE ha sido una bomba porque les ha cogido de sorpresa.
Fuentes de la dirección del partido aseguran que la decisión no debe leerse en clave estatal, sino territorial, ya que en Castilla-La Mancha existían tensiones que a priori no se dan en otros territorios en los que el Partido Socialista gobierna con el apoyo de la formación morada. Durante la mañana, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, aseguraba que es una decisión "que no tiene interpretaciones en clave estatal", y que a su entender no afectará a las negociaciones para formar un gobierno alternativo al del PP.
¿Será este el primer castigo de Podemos contra aquellos que han criticado duramente a Sánchez y a Podemos ante la posibilidad de una unión de gobierno?¿ Seguirá Sánchez apretando a los barones del PSOE para que se lo piensen antes de seguir poniendo obstáculos a Sánchez?
Nadie se atreve a decir que pasará, pero lo que está claro es que Podemos puede seguir tocándole las maracas a algunos que hoy están gobernando gracias a sus votos.
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