Como se puede ver Pedro Sánchez sigue en la idea de la convocatoria de un Congreso Federal extraordinario, en contra de aquellos que hoy lo han considerado fuera del cargo y muchos como Antonio Carmona que al dirigirse a él en un medio televisivo le declaró como ex Secretario General del PSOE.
Los oficialistas, y s, los críticos, se disputan el poder y no reconocen al otro. El primer conflicto se vivió esta mañana a las puertas de Ferraz. Hacia las 10.30 horas llegó a la sede federal Verónica Pérez, presidenta del comité federal del PSOE y, como tal "única autoridad" en este momento, según los disidentes, puesto que ella es la jefa del máximo órgano de poder del partido, que no ha sido disuelto. Pero miren si existe en este asunto personalismos, que esta chica a la que nadie conoce, se atrevió a decir que era la máxima autoridad en el PSOE y no la dejaron pasar de hall los seguritas de las instalaciones.
Ferraz lanzó su comunicado a las 14.30 horas. En él especifica que llama al comité del 1 de octubre a que, "en cumplimiento del artículo 36. o) y 39. i) de los estatutos federales del partido, proceda a la convocatoria de un congreso federal extraordinario con el fin de elegir un nuevo secretario general y una nueva comisión ejecutiva federal [CEF]". El calendario planteado "por la CEF" —órgano que los críticos no reconocen, porque lo dan por disuelto desde ayer— es una propuesta "abierta al consenso", señala la nota de Ferraz. La única novedad respecto al 'planning' inicial es que al ser un cónclave extraordinario, tienen que transcurrir 40 días desde la convocatoria hasta la celebración, y no dos meses, como en el caso de un congreso ordinario. En la propuesta aprobada el lunes, antes de las 17 renuncias, la asamblea con delegados iba a tener lugar el 2, 3 y 4 de diciembre. Además, en uno extraordinario solo se procede a elegir nueva dirección, pero no se discuten ni los estatutos (seguirían vigentes los aprobados en 2012) ni una ponencia marco.
Ferraz insiste en que "los miembros de la CEF cumplen el mandato estatutario", puesto que el artículo 68 de la normativa reguladora de la estructura y funcionamiento general del partido "no prevé en ningún caso la disolución de la CEF, siendo esta el único órgano con competencia para ello". Además, la dirección de Sánchez "hace un llamamiento inequívoco a la serenidad y la calma de todo el partido en estos momentos inéditos en la vida interna del PSOE, al tiempo que agradece el comportamiento ejemplar de sus militantes y apela a la responsabilidad de todos". De nuevo, esa apelación a las bases, la gran baza que constantemente esgrime Ferraz. Por último, la CEF "invita a toda la organización a confiar en su trabajo, dirigido únicamente a resolver democráticamente y respetando las normas esta situación de excepcionalidad orgánica". Esta última precisión es la que quizá más chirría, puesto que la confianza de los disidentes en Sánchez y su equipo es nula.
No sabemos en qué puede terminar todo esto, y no nos extrañaría que tal y como están atrincherados los dos bandos, tenga que ser la justicia la que diga la última palabra.
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