El Ministro Montoro está metido en un lío impresionante al enviar Hacienda al juez del caso Urdangarín documentación de las propiedades de la Infanta Cristina en determinadas Comunidades y justificadas por informes de registradores de cuatro comunidades distintas y con un total de trece propiedades.
En el mismo instante que la Infanta se entera de estos documentos niega públicamente que ella fuera dueña de esas propiedades ni que nunca las vendiera como aseguraba Hacienda.
Como es natural, se ha montado un gran follón porque ahora nadie sabe de dónde han salido los datos, quien los ha informado, y lo que es peor, la propia entidad recaudatoria es incapaz de dar una respuesta coherente. El mismo Ministro, ayer, en una rueda de prensa ha dicho 32 veces que es un error, pero no ha dado más explicaciones porque ni el mismo sabe de dónde han salido los datos enviados al juez Castro.
La frustración en el Ejecutivo va en aumento. Hay quienes no dan crédito sobre cómo se está gestionando el nuevo capítulo que afecta a la infanta Cristina. Antes de entrar en el fondo, reconocen que la respuesta a la crisis ha sido "un rotundo fracaso". Tanto, exponen, que ensombreció la puesta de largo de la reforma de la administración, presentada por el presidente en la Moncloa. "No hemos podidos luchar contra el tsunami", confesaban los organizadores.
En los círculos de poder se afanaron, más allá de sortear las distintas teorías existentes, en intentar dar portazo al caso cuanto antes. Ésa era la prioridad por encima de cualquier otra. Tras evitar a los periodistas en la víspera, el ministro de Hacienda compareció de forma extraordinaria en el Congreso: "No vean fantasmas volando", enfatizó. Si bien, Cristóbal Montoro dio la cara y poco más: "No estoy en disposición de dar una explicación", contestó visiblemente incómodo. De inmediato, su comparecencia se convertía en tema de debate interno: "Estaba muy nervioso", coincidían varios. "Si quería dar una imagen de control no lo ha conseguido", en voz de un miembro de la cúpula del PP.
Tras su rueda de prensa, se mantienen todos los interrogantes. El Partido Popular es un auténtico hervidero. "Un magistrado, un notario, puede cometer un error. ¿Trece errores? Me parece extraño, muy extraño", aducía un alto cargo. Muchos no entienden cómo es posible que el garrafal desliz se cometiera de forma repetida sin tener una intencionalidad. Si fuera un error, argumentan, se da con él y se explica. Ponen como ejemplo la reciente información según la cual Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid, había cobrado más de medio millón de euros de las arcas de la formación. Se revisó la contabilidad interna, se encontró el fallo y se emitió un comunicado urgente. Varios días después, ningún portavoz oficial sabe explicar qué ha ocurrido con las falsas propiedades de la infanta.
Fuentes del Ejecutivo aseguran formalmente que a estas alturas "no está localizado el error" aunque, incluso miembros del gabinete, reconocen que "huele muy raro". Si alguien en estos momentos tiene un informe que explique el embrollo es al más alto nivel, y nada ha trascendido. Asesores, diputados, miembros del aparato del PP e incluso ministros coinciden: "La verdad, es extraño". Algunos se desahogan: "Esto es muy grave. Afecta a instituciones clave. La Casa Real, que ya estaba muy tocada, vuelve a la picota. Pero es que, además, afecta a una institución intocable: la Agencia Tributaria".
Internamente, claman por explicaciones. Muchos han llamado a Hacienda: "No me saben decir qué pasa. O, al menos, no me lo han querido decir", desvelan. En los pasillos, los dirigentes consultados hacen todo tipo de lucubraciones: existen quienes creen que se trata de una trama de blanqueo, pero son especulaciones, nada atado o seguro.
"Es inadmisible que este hecho se utilice en clave política. No viene absolutamente a cuento. El error se produce, se corrige y he hecho el encargo a la Agencia Tributaria para que abra una investigación interna sobre esos errores para que no se vuelvan a producir", pero "ya sabemos" que en Hacienda "se producen errores", fue la explicación ofrecida por Montoro. Un histórico del PP le contesta: "No he visto una cosa más extraña en mi vida política. Estamos hablando de la Infanta de España, de la Corona. Y no se suelen cometer estos errores de bulto".
Nos parece que lo más digno que podía hacer el ministro Montoro es poner el cargo a disposición del Presidente Rajoy porque lo que no es lógico es que Hacienda entre a formar parte de los organismos que nos infunden dudas de su funcionamiento. Muchos piensan: Si esto le ocurre a la hija del Rey Juan Carlos,¿ qué me puede ocurrir a mí?
Y tienen toda la razón mientras el ministro que tanto ataca a todo lo que se mueve a su alrededor, no sea capaz de decir claramente lo que ha pasado, debe marcharse a casa a cuidar los rosales.
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