Como ya seguramente conocerán por las noticias de día de hoy, el Príncipe Felipe junto al Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, la ministra de Fomento y la Presidenta de Castilla- La Mancha, ha inaugurado hoy el AVE Madrid-Alicante con paradas en Cuenca y Albacete. Ese en principio era el programa que tenía la compañia que llevar a cabo.
Pero sin saber las razones – o teniendo la sospecha que ha sido una decisión política intolerable – el AVE en lugar de parar en Cuenca, pasó a una velocidad de 230 KM/H por la estación “Fernando Zobel” y sin parar en la capital conquense, primera ciudad que alcanza el AVE en pocos más de 30 minutos una vez abandona la madrileña Atocha.
¿Qué motivos han tenido para dejar olvidada a la ciudad de las “casas colgantes”, o de las “casas encantadas”, como llama María Dolores Cospedal a Cuenca, localidad Patrimonio de la Humanidad que tiene entre sus iconos mundialmente conocidos a las Casas Colgadas y la Ciudad Encantada, y que no ha contado para el Gobierno de la nación ni para la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, para incomprensiblemente, dejarla fuera del protocolo?
Nadie en Cuenca, ni siquiera los principales líderes del PP, entienden que el convoy inaugural se saltara la estación. “Es una pena y una humillación, máxime cuando fue Cuenca la primera ciudad donde durmieron los Príncipes de Asturias en su luna de miel”.
El alcalde socialista de la ciudad, Juan Ávila, no ha ocultado su enfado por este “desprecio”, que dice “todo de la actitud de la presidenta de Castilla-La Mancha hacía nuestra ciudad”, para seguidamente señalar: “Cospedal hace con Cuenca lo que va a hacer hoy el primer AVE a Alicante, pasar de largo”. Aún es más, Ávila ha lamentado que la ciudad no haya sido invitada ni siquiera a participar en el acto inaugural en Albacete, capital, está sí, gobernada por el PP, condición política que ha motivado la ofensa.
Humillación, ofensa o desprecio que el alcalde del PSOE de Cuenca ha querido escenificar imitando la brillante escena de la película “Bienvenido Míster Marshall, donde los americanos atraviesan el engalanado pueblo de Villar del Río a toda velocidad y sin detenerse. Juan Ávila ofrecía una rueda de prensa denunciado el agravio en la mismísima estación del AVE cuando el tren regio cruzaba en ese momento territorio conquense a 230 kilómetros por hora.
¿Alguien entiende este tipo de actitudes del Gobierno de Rajoy?
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