Durante estos días de pandemia dedicamos nuestro tiempo no solo a
escribir o pintar, sino también a ver algún que otro programa de televisión que
me haga las horas menos largas y me entretenga hasta la llegada de Morfeo y sus
historietas.
Pues bien, no todos los días logro divertirme con los programas que
vemos y últimamente no solo nos pone nerviosos uno de los programas, sino que además
cogemos una calentura que se convierte en insomnio.
Nos estamos refiriendo al programa de Antena tres, “Pasa palabras”. En
este programa se están enfrentando un paisano de Tenerife de 23 años que se
llama Pablo y un Guardia Civil de nombre Luis. El chicharrero lleva mas de 130
programas y el hombre de la benemérita sobre 75. Y ustedes me dirán: ¿Cuál es
la noticia? ¿Qué ha pasado con estas dos personas?
No es tanto lo que ha pasado con los concursantes, sino las pruebas que
les ponen a cada uno que son muy diferentes. Al muchacho tinerfeño le están tocando
unos roscos que si no fuera lo que sabe ya estaría en Holanda nuevamente donde
está haciendo un master de música ya que es violinista.
En cuanto al otro concursante, aunque él no lo quiera le están cayendo
unos roscos que en muchas de las preguntas podrían contestarla hasta un alumno
de Primaria.
Ayer, el muchacho de la isla de enfrente consiguió el récord de tiempo
que ha podido conseguir un concursante, mientras que el componente de la benemérita
se quedó con la mitad de los minutos de su oponente. ¿Y qué pasó? Pues que al
final ganó el Guardia Civil y el chicharrero tiene que ir hoy al “banco azul”
al haber perdido. Mientras las preguntas del policía eran tan flojas que parecía
que se equivocado llegando al final a
acertar 24 respuestas tales como por ejemplo: lugar donde caminamos en una
vivienda. Por lógica tenia que decir y dijo que era el piso. Mientras que a
Pablo solamente le faltaron pedirle que explicara la metamorfosis del mosquito
trompetero en las dunas de Maspalomas.
Nosotros creemos que los concursantes no tienen culpa que unas preguntas
para uno sean muy fáciles y para otros muy difíciles. La culpa es del programa
que hace los roscos con tanta diferencia que parece que están hechos para que
alguien se lusca.
La solución que debe llevar a cabo la Tres Media es que esas pruebas
fueran inspeccionadas por un lingüista y avaladas por un notario, con lo que se
acabarían las dudas de los televidentes.
No sabemos como terminará esta esta puja entre estos dos concursantes,
pero ha llegado el momento que este programa que tiene mas de 20 años en antena
recupere el prestigio que está perdiendo.
Vuelvo a decir que los concursantes no tienen culpa alguna porque ellos
ignoran lo que les van a preguntar, pero creemos que se debe estudiar la manera
de llegar a una igualdad en cuanto a las dificultades. Estos dos concursantes se
juegan mas de un millón de euros y deseamos que se lo lleve aquel que haga
merecimientos para ello.
Seria una pena que por no cuidar el contenido de los roscos la gente se
canse y prefiera otro programa con lo que todos perderían. Y ya no me cabe otra
cosa que desear que tanto Pablo como Luis nos sigan deleitando con sus conocimientos,
pero dentro de una igualdad de contenidos.
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