"La inmensa mayoría de jóvenes españoles son del PP y aún no lo
saben... En pleno siglo XXI no puede estar de moda ser de izquierdas. Son unos
carcas. Están todo el día con la guerra del abuelo, con las fosas de no sé
quién...". Palabras del SR. Casado en junio de 2015 que calentaron el
ambiente de los descendientes de aquellos que están en las cunetas o
desaparecidos sin que nadie sepa su paradero. Pero el Sr. Casado sigue pensando
que porque él apruebe 12 asignaturas en dos meses el resto de los españoles son
tontos o algo les falta para serlo.
Este viernes, el presidente del Partido Popular,
Pablo Casado, ha sido entrevistado en Al Rojo Vivo y
ha valorado la conversación entre Pablo Iglesias y Gonzo en Salvados, en
la que el líder de Unidas Podemos equiparó el exilio republicano con Carles
Puigdemont. "No puede decir lo que dijo de familias represaliadas,
como la mía, comparándola con un prófugo de la Justicia. Comparando a los
exiliados con alguien que ha dado un golpe", defendió. De esta manera,
Casado hablaba en primera persona sobre las víctimas del franquismo.
Durante el debate sobre la exhumación de Francisco Franco del Valle de los
Caídos, defendió así no sacar al dictador del mausoleo fascista: "Mi
abuelo fue una víctima del franquismo y lo vivimos en nuestras propias carnes,
vamos. Mi absoluto respeto y admiración. Mi abuelo estuvo condenado a 30 años
de cárcel, y gracias a dios lo pudo contar, pero podía no haberlo contado".
Pero podía el Sr. Casado haber dicho toda la verdad sobre su abuelo. Herman
Blanco Ramos, según El Plural y los datos que obran en la Fundación Pablo
Iglesias, se hizo militante de UGT en la República y fue detenido en Palencia, poco
después de que las tropas sublevadas iniciaran la Guerra Civil. Por ello, fue
condenado a 30 años de cárcel. Al ser medido, fue destinado a la clínica
de prisión. Pero, afortunadamente, lejos de acabar en una cuneta, como dijo su
nieto para defenderse de sus propias palabras en un mitin, muy pronto
salió de prisión. Lo hizo en 1941, cuando había cumplido dos años y medio de
los 30 de condena. Muy lejos su situación de los que sí acabaron en una cuneta.
La vida del abuelo materno de Pablo Casado no volvió a sufrir penalidades
políticas, como sí pasaron las familias de cientos de miles de esos otros
que continuaron en la cárcel o fueron fusilados. Y, al salir de prisión, no
se le opuso, por parte del régimen de la Dictadura, problema alguno para montar
una clínica en Palencia, cuando a los que habían estado en las cárceles y
buscaban un empleo, si lo conseguían no duraban mucho en el mismo porque la
Brigada Político Social visitaba la empresa e inmediatamente eran despedidos.
Según el periódico digital El Plural en 1956 se borraron sus antecedentes.
No hay nada peor para un político que olvidarse de su propia historia y querer
convertirse en victima cuando actualmente gobierna con aquellos que desean que
los españoles no olvidemos lo bueno que fue el Caudillo durante casi cuarenta
años. Aconsejamos al Sr. Casado que
emplee la Tablet y anote todo para que no siga metiendo la pata.
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