Hoy estaba
oyendo a un señor desde Madrid que se quejaba de que para cenar con su familia
no podían pasar de diez comensales, que a los muertos por coronavirus solamente
les pueden acompañar a su sepulcro quince personas este fin de semana antesala de las Navidades en
el año del coronavirus, el Wizink Center de Madrid ha acogido no uno,
sino dos conciertos con 5.000 personas. El sábado y el domingo,
el recinto madrileño celebró sendos conciertos de Raphael que han provocado
una tromba de críticas y de indignación (y de ironía) en
Twitter, en plena segunda ola de coronavirus, con cientos de muertos cada
semana en nuestro país.
La organización,
por su parte, ha destacado que los recitales se han celebrado
con total normalidad, que el aforo era sólo del 30% y
que se respetaron todas las medidas de seguridad. La presidenta de la Comunidad
de Madrid ha declarado que "la imagen confunde, porque el Palacio de los
Deportes tiene una capacidad para 16.000 personas y ayer estaba al 30%".
También ha añadido que "si la incidencia acumulada en Madrid fuera
preocupante, de aquí en adelante, se suspenderían todos estos eventos".
O sea que
hasta que no se esté seguro que hay personas contagiadas no se va a dejar de
hacer este tipo de conciertos porque Madrid es lo mas grande de España y allí según
los madrileños no se contagian, pasan unos momentos desagradables, pero nada
más.
Sin embargo, por
muchas explicaciones que se den, el hecho de ver a 5.000
personas congregadas en un recinto cerrado para ver un concierto
con la que está cayendo, ha indignado a muchas personas:
La noticia ha
llegado incluso a la prensa extranjera y todas critican las
pocas luces de la Comunidad que autoriza este tipo de eventos con la que está
cayendo. Pero ahí está la Sra. Ayuso para convencernos que todo va sobre ruedas
y cuando no es así la culpa es del Gobierno y del ministro Illa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario