viernes, 8 de mayo de 2020

CAPITULO IV DE LA CIUDAD DE ENSUEÑO.



El Tesoro cuenta con algunos de los objetos más valiosos del mundo,  
como el diamante del cucharero (un diamante de 88 quilates que  
perteneció a Letizia Ramolino, madre de Napoleón) o el puñal topkapi  
(el arma más cara del mundo, construido en oro con esmeraldas  
incrustadas).  
Una de las zonas que me atraían era la del El Harén lugar donde  
residía el Sultán, su familia y un conjunto de entre 500 y 800 mujeres  
de alto nivel cultural adiestradas en ciertas habilidades. La Reina  
Madre era la máxima responsable del Harén.  
Para acceder al Harén es necesario adquirir una entrada  
independiente. En total el precio de las entradas es muy barato:  
Palacio: 25 liras. Harén: 15 liras. Un total de  aproximadamente: 14.20  
euros. Una visita que me transformó a un mundo de riquezas, muertes  
y dictadores en una sociedad gobernada desde el criterio de un Sultán  
dueño de vidas y haciendas.   
Meditaba sobre lo que acababa de ver y me sentí muy feliz por haber  
conseguido lo que desde niño deseaba visitar.  
Tan despistado estaba que no me cuenta que alguien me hablaba.  
Al darme vuelta y mirar al lugar desde donde hablaban tan bien mi  
idioma sentí un escalofrío. Ante mí estaba ella: la diosa del hotel como  
la llamé desde el principio.  
Buenos días. ¿Le ha gustado el palacio?  
  
Buenos días. Si llego a saber que usted estaba por aquí me hubiera  
apuntado a la excursión desde anoche. Me llamo Antonio González,  
tengo 47 años, soy soltero y sin ningún compromiso y estoy en su  
ciudad para cumplir un sueño de mis años infantiles. ¿Se me ha  
quedado algo?  
Sí. ¿Cuántos días estará por Estambul?  
Estaré siete días, incluido el mediodía pasado. ¿Pero no me ha dicho  
cómo se llama?  
Mi nombre es Fatma. Tengo 32 años. Ni tengo novio ni estoy  
comprometida y vivo con una prima en un piso compartido.  
¿Qué no tiene novio? ¿Dónde está ese tipo de hombres que nos  
glorificaba Antonio Gala en la novela: “La pasión turca “.  
Siguen estando en cada calle, en cada acera, en cada restaurante o en  
cada puesto de venta ambulante o no, lo que pasa es que cuando  
tienes la suerte de viajar a España, conocer sus costumbres, sus  
paisajes, monumentos y sus guapos hombres, decides esperar la  
llegada al aeropuerto de Ataturk de un príncipe azul que te enamore.  
¿No me diga que conoce mi país?  
Viví en Madrid tres meses. Conozco, además: Toledo, Ávila, Salamanca,  
Valladolid y León desplazándome los viernes por la noche en tren y  
regresando el domingo por la noche a mi hotel.  
  
Todas esas ciudades son muy bonitas, pero como la mía no existe  
nada mejor en España.  
¿De dónde viene usted?  
Creo que debemos tutearnos. Yo vengo de Gran Canaria cuya capital  
es Las Palmas de Gran Canaria.  
¿Canario? ¡madre mía, lo que es el destino…….. Siempre he querido  
conocer Canarias. En la Universidad Complutense estudiaba conmigo  
una chica de Las Palmas de un lugar que creo que se llamaba  
Guanaleme o cosa así.  
El lugar es un barrio de la capital que se llama Guanarteme.  
Eso…. eso, Guanarteme. Era una chica muy buena compañera y le  
prometí que un día la visitaría y espero cumplir mi promesa como  
ahora haces tú con la tuya.  
¿Terminaste o tienes que seguir trabajando porque tengo un hambre  
de caballo y si me lo permites te invito a comer. Me han dicho que se  
debe comer entre las doce y las dos de la tarde y como el horario de  
ustedes son igual que el que tenemos en nuestras islas, mi estómago  
me está dando “el coñazo “desde hace unos minutos.  
Yo he terminado. Los turistas se han marchado con un compañero a  
comer en un restaurante del Puente Gálata y por hoy no tengo nada  
que hacer. Acepto tu invitación, pero antes debo llamar a mi prima  
para que no me espere hasta la noche. No tenga ningún temor si me  
 oyes hablar en turco. Te aseguro que no le voy a decir a mi compañera  
que me voy a comer con un español alto, rubio y de ojos azules.  
  

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