El asunto de
la exhumación de Franco y su posible enterramiento en la Catedral de La
Almudena parece que está tomando un rumbo muy diferente después de la
entrevista en el Vaticano entre la Vicepresidenta del Gobierno la Sra. Calvo y
el secretario de Estado del Vaticano, Pietro
Parolin
Según la
Vicepresidenta, la Iglesia entendía la postura del gobierno, pero también
entendía que se trataba de unas criptas de propiedad particular en las que la
Iglesia no podía hacer nada.
Pero al
dejarle claro que el gobierno pedía que fuera la Iglesia la que convenciera a la
familia. Al final, todo indica que se ha llegado a una solución intermedia en
la que la Iglesia admite indirectamente que no le gusta la idea de que vaya
allí, y probablemente mantendrá algún contacto con los Franco para intentar
convencerlos, pero es el Ejecutivo el que toma la iniciativa apelando a la Ley
de Memoria Histórica, que impide la exaltación del franquismo. Aun así, la
batalla no ha hecho más que empezar y todo depende de que la familia, que
compró un espacio en la cripta donde ya está enterrada la hija del dictador,
quiera o no llegar hasta el final. Si deciden recurrir cualquier decisión administrativa
que le impida enterrar al dictador en la cripta, el asunto acabará finalmente
en los tribunales con el riesgo que eso implica. El Ejecutivo decía haber
previsto todos los escenarios pero ahora parece evidente que entre ellos no
estaba la jugada de la familia de pedir el entierro en La Almudena.
Pero además, le dejó claro varias cosas que
están pendientes entre Iglesia – Estado, tales como:
Que el
Gobierno tiene intenciones de modificar el código penal para caminar hacia la
imprescriptibilidad de los delitos de abusos contra menores. También hablaron a
fondo de fiscalidad y Calvo anunció que se va a empezar a cobrar el IBI a los
inmuebles de la Iglesia que no se usan para el culto como se hace en Italia.
"El secretario de Estado entendió que las exenciones fiscales para lugares
no de culto no son sostenibles. No cabe en nuestra política fiscal que la
Iglesia católica no tribute, entendieron perfectamente esta propuesta del
Gobierno", insistió.
Sobre
inmatriculaciones, otro asunto muy delicado, Calvo fue algo más
suave. Ambos acordaron crear una comisión para evaluar los inmuebles que han
sido registrados en los últimos años. "Hablamos de la puerta que abrió el
señor Aznar para que la Iglesia inmatriculara los bienes. La propia Iglesia
admite que puede haber habido excesos. Le propuse que antes de que cierre la
lista miremos los inmuebles que no pueden ser admitidos como bienes de la
Iglesia católica.
Nos parece que la Iglesia ante
tantas cosas que tiene que tratar con el Ejecutivo, buscará la forma de hacer
callar a la familia Franco y que entierren al Dictador en un lugar que no sea
el centro de la capital de España.
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