Casado cumple tres meses en la regencia del
PP y durante este tiempo ha dejado claro que en el partido primero es él,
después es él y por último también es él. En una palabra: que no tiene equipo
de trabajo o si lo tiene no le hace ningún caso.
Lo decide
todo con Teodoro y Maroto. No confía en nadie más», dicen en el partido. El
secretario general, Teodoro García
Egea, y el vicesecretario de Organización, Javier Maroto, dos
personas de su absoluta confianza, claves en su victoria en el congreso, son su
núcleo duro. De hecho, fuentes del PP resaltan que el resto de vicesecretarios
están totalmente desaparecidos. No tienen juego ni están en la toma de
decisiones. La única que tal vez cuenta con más presencia es Andrea Levy. Pero apenas
el resto de vicesecretarios: Marta
González, Vicente Tirado, Isabel García
Tejerina y Cuca Gamarra.
Por ejemplo, no se reparten la habitual rueda de prensa de los lunes en Génova,
como sucedía antes.
Muchos en el
partido y en el grupo parlamentario han empezado a preocuparse porque Casado no
atiende a las peticiones de que sea más «moderado». Otros esperan que la
próxima convención, que se celebrará finalmente en enero, sirva para definir ideo lógicamente el proyecto del PP y que no dependa del «ideario personal» del presidente o de
las propuestas que se le van ocurriendo.
Como ejemplos de que hace todo
improvisadamente y luego es cuando hace trabajar a su personal :
1.-La propuesta
de una Ley de Concordia para
sustituir a la Ley de Memoria Histórica,
que Casado anunció a principios de septiembre en Ávila, «se le ocurrió en ese
mismo acto».
2.-La posible
ilegalización de
los partidos independentistas que él, de manera personal, ya había
defendido antes de ser presidente del PP.
3.-Según
distintas fuentes consultadas, tampoco se ha comprendido que haya reabierto el debate sobre el
aborto sin alcanzar un consenso previo.
4.-O que dé valor de competidor
a Vox, como hizo esta
semana, y afirme que «compartimos muchas ideas».
5.- O que
pretenda hacer una campaña
«constructiva» hacia Ciudadanos. Casado está,
apunta un destacado dirigente, «muy acelerado».
Se quejan ciertos dirigentes del PP sobre la «sobreexposición» de Casado, el hecho de que haga declaraciones «a todas
horas». «Hemos pasado de Rajoy,
que nunca quería decir nada, a Casado, que habla cinco veces al día».
Como pueden ver, no todo son halagos hacia
la persona del Presidente del PP y no por parte de sus adversarios políticos,
sino por compañeros de partido que en tres meses parecen hartos de la
prepotencia de este señor.
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