Para el camarada Javier Fernández su carrera política no solo ha quedado hecha jirones, sino que para muchos de sus correligionarios está a punto de fenecer.
Marcha de Madrid a su tierra con la decisión tomada de no repetir una vez más como secretario general de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE). Pero no lo había anunciado.
La jefatura del Gobierno, sin embargo, seguirá en sus manos. Solo cede el testigo en el partido, pero no en el Ejecutivo. Como tampoco pega la espantada a nivel federal, puesto que seguirá dirigiendo la cúpula provisional hasta el 39º Congreso, que se celebrará el 16, 17 y 18 de junio.
No obstante, la victoria de Sánchez le ha pasado factura ante sus compañeros de militancia por considerar que durante el tiempo que ha dirigido la Gestora no ha sido lo suficiente efectivo y afectivo con aquellos con los que del principio se enfrentó en su apoyo a la Sra. Diaz.
El dirigente asturiano pondrá así punto final a 17 años al frente del partido, porque llegó al liderazgo en noviembre de 2000, venciendo a Álvaro Álvarez, el aspirante aupado por el sector renovador del partido (el felipista) que encarnaba el entonces presidente del Principado y hoy todavía portavoz en el Senado, Vicente Álvarez Areces. En aquel momento Fernández se hizo con las riendas de la FSA gracias al impulso decisivo del sector guerrista nucleado en torno al sindicato minero SOMA-UGT, el mismo que le ha acabado abandonando y que ahora ha apoyado de manera aplastante a Pedro Sánchez y a una de sus máximas colaboradoras, la diputada Adriana Lastra.
Así que para muchos ha podido ser un caballero en la gestión que le ha mantenido en Madrid, pero para aquellos que al fin apoyaron a Sánchez ha sido una persona que no supo calibrar que en la Gestora era solamente un árbitro que tenía que preparar a su partido para un Congreso y que se alió con aquellos que creían tener el poder y los resultados electorales en sus manos y se equivocaron.
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