Parece que todos los partidos del arco parlamentario llevaran al PP al Tribunal Constitucional por la negativa del Gobierno del Sr. Rajoy a someterse al control del Congreso, alegando, que ellos no han sido ratificados por este Congreso y que además están en funciones.
Desde 1978 es la primera vez que el Congreso de los Diputados lleva al Gobierno ante el Tribunal Constitucional (TC) para dilucidar un conflicto de atribuciones, contemplado en la Carta Magna, entre ambas instancias constitucionales. Se trata de una situación excepcional que tan solo tiene un precedente en 1995 cuando lo planteó el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) contra el Congreso y el Senado por la aprobación de la Ley Orgánica que regulaba este órgano (LOPJ) a cuenta de los nombramientos de sus vocales y que fue rechazado por el TC.
Desde hace unos meses, los ministros cuando son requeridos, no comparecen y dejan plantados a los diputados de esas comisiones.
Hace tres semanas el ministro de Defensa en funciones, Pedro Morenés, no acudió a la comparecencia solicitada ante la comisión de Defensa de la Cámara baja. Fue el primer acto de rebeldía al que se sumó la negativa de Moncloa a que el propio Rajoy explicase ante el pleno de la cámara qué posición iba a mantener ante los importantes consejos europeos de la UE convocados durante el mes de marzo.
Este martes la ministra de Fomento en funciones, Ana Pastor, volvió a repetir la actitud de su compañero de Ejecutivo al dejar vacía la silla destinada al compareciente en la sesión de la comisión homóloga del Congreso. Para mañana jueves se ha anunciado que el ministro en funciones de Interior también hará lo mismo. La comparecencia de Rajoy ante el Congreso para dar explicaciones, a posteriori, de los citados consejos europeos “ha sido excepcional”, según fuentes de Moncloa y que en todo caso “tiene carácter informativo”.
Tras la votación para que el Congreso quedara autorizado y a la que ha asistido el presidente en funciones Mariano Rajoy, ha ofrecido este resultado: votos a favor, 218, votos en contra, 113 y abstenciones, 4, todas ellas equivocaciones como la protagonizada por la vicepresidenta primera de la cámara, la popular Celia Villalobos.
Parece mentira que con los años que lleva la Sra. Villalobos en el Congreso aún se equivoque a la hora de votar.
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