Aunque siempre procuro no escribir sobre temas relacionados con el fútbol, bien es verdad que a veces, algunas veces, me como las uñas para no tener que teclear y poner a caldo a algunos que se pasan varios pueblos a la hora de dar sus opiniones que no solo no se adaptan a la verdad sino que además producen malestar entre los que han sido criticados y sus club.
Desde que Mourinho llegó a entrenar al Real Madrid, los aficionados vieron en él un hombre que podía sacar adelante a un equipo que estaba siendo machacado por un Barcelona bien preparado y con afán de hacer buen juego y ganar títulos.
Pero desde ese momento que llegó a Valdebebas, a Mourinho se le atravesó el portero más laureado del Real Madrid y de España que seguramente no se convirtió en el pelota de turno – como otros – y a al que el entrenador con sus declaraciones enfrenta a la afición con la idea que Casillas era una especie de topo que sacaba a la luz pública lo que ocurría en el vestuario.
Esa bola se fue haciendo cada vez más grande sin que el presidente Don Florentino Pérez cortara por lo sano y apoyara a su jugador poniendo en su sitio al portugués muy amigo de abroncar a sus jugadores y echarles la culpa de sus derrotas.
Pero se marcha este portugués amigo de las broncas y llega un italiano que en principio no cree abiertamente en este portero y lo simultánea con otro hasta que se da cuenta que Casillas es el mejor portero de España y entonces le mantiene en el puesto porque era el que le sacaba las castañas del fuego cuando la defensa hacía aguas.
Pero ya la semilla de la discordia estaba plantada y los mohuriñistas consiguieron que el portero fuera pitado por los aficionados del estadio de su alma. Ante esta situación, Casillas se plantea marcharse y después de grandes negociaciones para mantener el salario firma contrato con el Oporto.
Hasta aquí nos parece que es lógico que Casillas se marche del Madrid cobrando una cantidad del Oporto y complementándole el Madrid la cantidad que tenía que recibir de seguir en este club los próximos dos años.
Pero vuelve el Sr. Mourinho y como si quisiera volver a amargarle la vida declara que no entiende que con la situación que atraviesa su país se le pague un salario tan alto al ex portero del Madrid.
Si antes puso a los aficionados madrileños contra el portero, ahora quiere hacer lo mismo con sus paisanos portugueses. ¿Es lógico que un hombre que gana 18 millones cada año, se atreva a hablar de la situación de su país cuando a él no se le conoce precisamente por su solidaridad?¿No ha llegado el momento que el Sr. Mourinho cierre su boca y deje vivir a un hombre al que intentó hundir profesionalmente?
Nos parece que las declaraciones de este portugués tan bocazas son propias de un ser poco generoso, ruin y muy mala gente. Existe un dicho en estas tierras que se le puede aplicar al Sr. Mourinho para un futuro no muy lejano:”A cada cerdo le llega su San Martín”
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