La sorpresa política del día de hoy ha sido la dimisión del Fiscal General del estado el Sr. Eduardo Torres Dulce que ha cogido la chaqueta porque ya no resistía la presión de este gobierno de Rajoy sobre sus funciones.
Como todos saben, Torres Dulce llego a su cargo tras la llegada de Gallardón al Ministerio de Justicia y con la misión que se encargara de liderar la Fiscalía. Pero como era de esperar, los enfrentamientos con Gallardón se incrementaron después del ingreso en prisión del ex tesorero del PP, Bárcenas no sentó bien en el Gobierno y menos el tema de Cataluña en el que hasta la lideresa del PP catalán aseguró que la fiscalía tenía ya preparada una querella contra Mas y su gobierno y la Fiscalía no hizo nada por detener las acciones del 9N. Aunque se esperaba su dimisión a cambio de un buen cargo en el Tribunal Constitucional, hasta hoy no se ha decidido a hacerlo.
Ahora, debe volver a su puesto en la Fiscalía del Tribunal Constitucional; pero lo hará como fiscal y no como magistrado, que era precisamente su sueño. Precisamente este miércoles estaba convocado el Consejo Fiscal para elegir al que será el fiscal jefe así como al responsable de Inspección del TC, pero sin dar ninguna explicación específica, Torres-Dulce decidió posponer la decisión.
El cambio causó sorpresa entre la carrera fiscal, que sospechaban que este imprevisto podía tener alguna razón de peso. Y efectivamente, ya tenía la dimisión en la cabeza aunque nadie podía sospecharlo. Numerosos fiscales que han trabajado bajo sus órdenes este año han mostrado entre bambalinas a lo largo de los últimos meses el apoyo que Torres-Dulce ha tenido a su trabajo y a la carrera fiscal.
Seguramente el Gobierno ya estará buscando un fiscal que pueda hacer lo que el Ejecutivo proponga aunque después se hable de la independencia de la justicia.
El sucesor debe afrontar el último año de legislatura, especialmente importante ante las elecciones municipales, autonómicas y generales para 2015 y con varios procesos judiciales contra el PP. Tras conocer la renuncia, el ministro de Justicia le ha agradecido sus tres años “de gran trabajo, con momentos difíciles y de grandes tensiones en los que la Fiscalía siempre ha mantenido su autonomía, desde el rigor y con el máximo respeto a la legalidad”
Con la dimisión del Sr. Torres Dulce, el Presidente Rajoy se ha quitado de en medio un escollo que impedía llevar a cabo las ideas de su partido.
No creemos que este Gobierno sea capaz de nombrar al fiscal anticorrupción de Baleares que tanto amor le tiene a la Infanta. Pero cosas más difíciles se han visto.
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