sábado, 22 de marzo de 2014

ADIÓS AL PRESIDENTE SUÁREZ.


Como todos ustedes saben, el primer presidente democrático de España, el Sr. Adolfo Suárez está a punto de hacer la segunda transición de su vida. La primera sirvió para cambiar la vida de los españoles consiguiendo unificación política para dejar atrás una dictadura . Con él se consiguieron las libertades que durante más de cuarenta años el Caudillo y su régimen nos negó.

Hoy está a punto de conseguir su segunda transición: pasar de este injusto mundo a otro en el que seguramente volverá a vivir plenamente una vida diferente.

El Sr. Suárez se merece un descanso después de más de once años sufriendo una terrible enfermedad en las que por desgracia ha dejado atrás hasta sus más íntimos recuerdos. 

Fue un buen presidente y pasará a la Historia de España como una persona generosa en un momento de gran tensión que le tocó vivir después de una Dictadura. 

Por nuestra parte, aunque nunca fuimos votantes suyos y muchas veces no estuvimos de acuerdo con sus decisiones políticas, no nos cabe duda que si su figura y la del Rey Juan Carlos, las cosas hubieran sido muy difíciles para el pueblo español en una época en la que las espadas de los poderes facticos intentaban mantener una política dictatorial y represiva.

Pero todavía sin habernos abandonados de este mundo, han surgido elementos que no han tenido la más minima consideración con él para criticarle de una manera despiadada.

En La Gaceta, que sobrevive en versión online, Pío Moa ha difundido un artículo contra Suárez sin muchos miramientos, justificándose al final en que “ante el fallecimiento, que se estima inminente, de Adolfo Suárez” se necesita un análisis político “serio” y otra cosa “es el lado personal” de la muerte pero “no conviene mezclar las dos cosas”. Su artículo va dirigido contra la Transición pilotada por Suárez partiendo de un franquismo que él presenta como idílico: “Aun con tales ventajas, la tarea exigía alguien con talla de estadista. Quizá pudo haberlo sido Torcuato, que orientó/tuteló a Suárez hasta el referéndum. Pero desde luego no era Suárez el estadista, ni tampoco el rey. Estos dos compartían una incultura más que notable, un nivel intelectual precario y una concepción de la política a base de relaciones públicas, simpatía y pequeñas maniobras y chapuzas, con una idea confusa sobre lo que podía cederse y lo que no”.

Y continua este impresentable personaje: “Entre todos elaboraron una Constitución visiblemente chapucera, en la que personajes tan distintos como Julián Marías o Blas Piñar vieron los peligros hoy tan agravados”, sentencia Moa. También acusa a Suárez de “frivolidad” y de querer “superar al PSOE por la izquierda, creando en la UCD las tensiones que la llevaron a la implosión”. Le acusa asimismo de emplear “su clásica mezcla de oportunismo y debilidad argumental” a la hora de explicar su dimisión.

Pero si este personaje se ha salido del tiesto, no menos lo hace Federico Jiménez Losantos que se ha marcado un videoblog en Libertad Digital asegurando que la “inminente” muerte de Suárez “nos va a llevar todo este fin de semana a la tradicional jeremiada de que buenos fueron aquellos tiempos de la Transición”. Según él, fue una “pieza clave” en el tránsito a la democracia pero insiste en que “lo importante no es cómo hizo la Transición sino como lo echaron”. ¿Qué pasó en la democracia española en el 77, que empezó tan querubín y simpática para que en el 81 un golpe de Estado fuera para echar al presidente?”, se pregunta Losantos, respondiéndose que “me temo que eso tampoco nos lo contará”.

Todavía saldrán a los medios muchas más aves carroñeras que desde sus atalayas tratarán de descuartizar la historia para arrimarla a sus conveniencias que como siempre son las de la añoranza al franquismo y a aquellos años que vivieron felices aunque el resto de los españoles carecieran de libertad de expresión. 














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