Un safari en Botsuana para la caza de elefantes
cuesta aproximadamente unos 45.000 euros. Pero si caro es un safari más caras
son las escopetas que se utilizan en cacería de esa naturaleza.
Nuestro rey posee tres escopetas de la marca
Fabbri preparadas para caza menor cuyo valor supera los 100.000 euros cada una.
El rey se ha desplazado en numerosas ocasiones a la pequeña localidad de Nave,
en el norte de Italia, donde se encuentra la armería que fundó en 1965 Ivo
Fabbri. Los viajes de Juan Carlos I a la fábrica eran para que se le tomasen las
medidas, al igual que en un sastrería, porque estas escopetas son tan refinadas
que deben hacerse específicamente para el cazador que las empuñe.
Las
Fabbri están consideradas las escopetas más fiables y precisas del mundo, y no
es para menos. Cada una de ellas necesita un año para ser elaborada, sólo se
fabrican 20 anualmente y la lista de espera para hacerse con un ejemplar es de
tres años. En la armería se fabrican absolutamente todas las piezas de estas
armas, incluso los tornillos que las ensamblan. Entre los privilegiados que
pueden disparar una Fabbri están Steven Spielberg -que practica una complicada
modalidad de tiro al plato-, Eric Clapton y el rey de España.
Las
culatas de las escopetas Fabbri llevan uno refinados y artísticos grabados
hechos con láser, “pero no es lo importante en un arma”, advierte Tullio
Fabbri, heredero de la marca que inició su abuelo, “es como si en un coche nos
pusiéramos a hablar de la pintura de la carrocería”. “Los verdaderos
aficionados a las armas aprecian otras cosas -prosigue el armero- y (…) los
grabados de las escopetas de Don Juan Carlos son muy sencillos”.
Tanto
la cacería en África como las tres escopetas, su costo no ha salido de los
presupuestos públicos, sino que son “un regalo que le hicieron sus amigos cazadores”,
según explica el propio Tullio Fabbri. Uno de los generosos pagadores fue el empresario español Alberto
Alcocer, uno de los dos primos que forman el dúo de Los Albertos, que suele acompañar al monarca en sus aventuras
cinegéticas
Pero si para nosotros no es normal que el rey se
gastara 300.000 euros (50 millones de la antiguas pesetas) en tres escopetas,
nos parece todavía peor ese tipo de regalos que pueden dar lugar a malas
interpretaciones.
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