jueves, 8 de septiembre de 2011

JOSEFINA DE LA TORRE MILLARES.

Josefina de la Torre Millares nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1907, en el seno de una familia dedicada por entero a las artes. Por ello no es de extrañar que su temperamento artístico estuviera marcado por distintos ámbitos, principalmente la música, la poesía y la interpretación dramática. Su introductor en el terreno musical fue su tío, el barítono Néstor de la Torre Comenja, intérprete de amplia trayectoria en Canarias.
En la literatura recibió un notable impulso de su hermano Claudio de la Torre, novelista y dramaturgo en auge en aquel momento, Premio Nacional de Literatura en 1924. Por su mediación se inicia la joven Josefina en la literatura, especialmente como actriz durante las sesiones del Teatro Mínimo que se organizaban en casa de su familia y que dirigía su hermano.
En la década de 1920 marcha a Madrid y entra en contacto con diversos escritores de la capital de España. Allí se relaciona con Pedro Salinas, Federico García Lorca, Rafael Alberti y otros intelectuales de la madrileña Residencia de Estudiantes. De estos y otros escritores vinculados a la llamada Generación del 27 recibe una notable influencia.
Precisamente en el año clave de 1927 publica su primer libro de poemas, titulado Versos y estampas, con prólogo de Pedro Salinas, a quien la autora consideraba como uno de sus maestros. A este libro le sigue Poemas en la isla. Durante el largo periodo franquista Josefina de la Torre no publica más que un libro de versos, Marzo incompleto. Escribe, no obstante, algunas novelas de carácter comercial con el pseudónimo de Laura de Cominges, dentro de sus falsas pretensiones de ser descendiente de la nobleza francesa, y se dedica por entero a su labor como actriz cinematográfica y teatral. Murió en Madrid en 2002.josefina era jesica
Aunque su obra en verso es muy breve, ésta acoge algunas de las tendencias líricas más relevantes de la primera mitad del siglo XX. Heredera del Modernismo (fue discípula de Tomás Morales), se centró de lleno en la corriente de la “poesía pura” que imperaba en la literatura hispánica de la década de 1920. Su protagonismo en tal tendencia hizo que Gerardo Diego la incluyera en la célebre antología Poesía española (1934).
Tras su primera publicación, Versos y estampas, aparecida en 1927, le sigue Poemas en la isla (1930), libro en el que la autora define su visión poética netamente insular, que ya había comenzado en el libro anterior. Se produce entonces una gran laguna editorial, hasta que por fin, en 1969, aparece Marzo incompleto. En 1989 aparece su último libro, Medida del tiempo. Numerosos poemas suyos permanecen dispersos en las diversas revistas en las que fueron apareciendo. En 2002 se publicó en EE.UU. una antología bilingüe de su obra (español e inglés).
Su obra se centra en temas como la infancia, la muerte y la soledad, pero entre todos destaca uno en especial: el paisaje insular, concretamente el mar y la playa, dentro de la tradición poética canaria. Estos temas son abordados por la autora desde una aparente sencillez expresiva. Sus poemas (que se desenvuelven entre el verso libre, la medida rigurosa y la prosa poética), están modelados a partir de una sutil utilización de la metáfora, el símil y la adjetivación. También utiliza algunas figuras literarias propias del creacionismo.
Les deleitamos con uno de sus sonetos dedicados a la playa, al mar a la Isleta a todo lo que le rodeó en su infancia y que le acompañó en forma de recuerdos durante toda su existencia.


DE MEDIDA DEL TIEMPO

Noches sobre la playa: rumor de orilla fresca.
Blanco batir de remos que la sombra sorprende..
Sobre la barra grande los hachones de pesca,
y un cuerpo perezoso que en la tierra se tiende.

En lo alto de la Isleta el faro gira y gira.
Un denso olor a algas... Venus, la Osa Mayor...
Rasguea una guitarra. Una mujer suspira
La brisa trae aromas de madreselva en flor.

Y en las noches de luna, sentados en la acera,
al ritmo melodioso de una antigua habanera
lánguida y cadenciosa con su aire dulzón,

evocar las figuras de la memoria mía
(los padres, el hermano, Dolores y María)
envuelta entre los pliegues de un viejo pañolón.

No hay comentarios: