Siempre que hemos escrito sobre los monjes del Valle
de los Caídos ha sido por las declaraciones de su Abad en defensa del
franquismo. Por eso ahora que tenemos una nueva Ley de Memoria Democrática y
que ellos se ven saliendo del Valle para Francia es cuando comienzan a decir
entre otras cosas: Que llevan "62 años"
viviendo allí y que se han dedicado a "orar, trabajar y
estudiar", aunque han evitado pronunciarse directamente sobre la
resignificación del Valle de los Caídos y sobre la expulsión de su comunidad
religiosa.
"Nuestra
vida cotidiana durante estos 62 años en el Valle ha venido siendo una vida
de oración, trabajo y estudio, dedicada de un modo muy
especial al culto divino en la Basílica y en el monasterio", han afirmado
los monjes y de entrometerse en la política del Estado podría decir el pueblo
español.
"La fundación de los benedictinos se extinguirá
automáticamente, no está en el
objetivo de los fines en los que va a estar el Valle de los Caídos y, entre
tanto, hasta que se produce la extinción, habrá un régimen transitorio que
regularemos mediante decreto y llevaremos al paraguas de protección y decisión
del Consejo de Administración de Patrimonio Nacional, el responsable del Valle
de los Caídos", puntualizó la
vicepresidenta Calvo.
Y para los nostálgicos
que creen que van a eliminar la cruz fuentes de Moncloa precisaron el pasado
martes que la "resignificación" del Valle de los
Caídos no pasa por derribar la gran cruz que preside el complejo. El
planteamiento del Gobierno es "explicar el monumento en su conjunto, y el
monumento en su conjunto lleva incluida la cruz", según puntualizaron.
Así que el Valle de
los Caídos será un cementerio en el que los benedictinos ya no estarán y que
servirá para la unificación de los españoles de uno y otro bando que murieron
en una guerra fratricida.
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