miércoles, 30 de septiembre de 2020

HAY QUE ACABAR CON ESTOS GOLFOS

Se ha hecho pública una operación que, según fuentes de la Guardia Civil, continúa abierta por otras posibles agresiones o abusos que no han sido denunciados por miedo de las presuntas víctimas, dada su situación de irregularidad. Se trata de la operación Yawari, como se denominaba en época del califato andalusí a las esclavas domésticas —sexuales, aunque no exclusivamente— de la alta sociedad.

Al detenido, también marroquí, se le atribuyen al menos 20 agresiones sexuales, según las denuncias de cinco mujeres. CCOO Región de Murcia ha anunciado que se personará como acusación particular en las actuaciones contra el presunto agresor, "ya que los hechos tienen origen en un delito contra los derechos de los trabajadores".

Las denuncias de las víctimas llegaron a finales de agosto al sindicato y la secretaria de Mujer de la Federación regional de industria de CCOO, Alejandra García, acudió a entrevistarse con las presuntas víctimas. "Nos fuimos a la zona de las fincas y nos reunimos con ellas.

 A partir de los testimonios de las presuntas víctimas, identificaron dos patrones. Por un lado, la necesaria presencia de un intermediario entre las jornaleras indocumentadas y los empresarios agrícolas para los que trabajaban o empresas de trabajo temporal

 Todas eran mujeres "en situación de precariedad y alta vulnerabilidad, sin permisos de trabajo ni residencia y con total desconocimiento del idioma", sostiene la sindicalista.

 El perfil lo corrobora la Guardia Civil y, según explica García, "juega muy en su contra" a la hora de denunciar cualquier abuso. "Las cinco mujeres que han denunciado han demostrado una valentía heroica. La mañana que nos relataron los hechos estaban muertas de miedo", sostiene. También explica que las víctimas viven en casas alquiladas de la zona que comparten con otras personas en situaciones similares o idénticas. "Ellas no vivían juntas. Sabemos que se conocían por el trabajo, pero no sabemos la relación que hay entre ellas", añade.

Los investigadores fueron atando cabos hasta dar con el detenido, al que pusieron bajo vigilancia hasta que, el sábado, se precipita su detención, cuando salía de la finca a la que presuntamente llevaba a sus víctimas y donde acudía desde hacía años para el cuidado de animales y otras tareas agrarias. "Se sospechaba de la posibilidad de más agresiones en ese momento",

 El detenido les daba 20 euros por cada día de trabajo, de los que descontaba siete por el transporte.

 Según los relatos de las presuntas víctimas, el detenido les daba 20 euros por cada día de trabajo, de los que les descontaba siete en concepto de transporte. "Trabajan por 13 euros al día. La miseria de la miseria. En Murcia, el jornal en el campo supera los 55 euros en los convenios", ilustra García.

 

Las trabajadoras no tenían en ningún momento contacto directo ni con los propietarios de las fincas ni con las ETT. "Están totalmente al margen, el intermediario es su único medio para poder trabajar", resume, ya que algunas llegaban a la zona después de pasar por "situaciones similares en las campañas agrícolas de Huelva",

 En rueda de prensa este martes, el secretario general de CCOO Región de Murcia, Santiago Navarro, ha denunciado que "la mala praxis de determinadas ETTs lleva a estas trabajadoras a situaciones impensables dentro de la legalidad laboral española" como trabajar sin contrato, suplantación de su identidad para evitar que sean localizadas en caso de que haya una inspección de trabajo y sueldos miserables pagados en mano y muy por debajo del convenio colectivo. "Son el día a día de un sector donde las mujeres, en ocasiones, son víctimas de abusos sexuales".

Cuando en el mundo hemos podido eliminar la esclavitud, en nuestro país existen una serie de individuos que son depredadores sexuales que hacen de la mujer una esclava del siglo 21 a la que paga mal por su trabajo y encima les exigen relaciones sexuales o no trabajarían más.

A estos golfos son a los que hay que meter en la cárcel y prohibirles volver a trabajar en cualquier finca donde se empleen mujeres en las labores de recogida d frutas. Pero, también hay que poner en su sitio a los dueños de las plantaciones que tienen la obligación de controlar la documentación, la manera en la que trabajan y si existe algún hijo de ………p, que dice que las representa. Si los parones no cumplen que los inspectores de Trabajo le metan fuerte multas para que aprendan que hace muchos años que acabó la esclavitud.

 

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