Hoy parece que ha quedado claro los conceptos que se deben cumplir en la
Ley de Normalidad aprobada por el Parlamento y que
se debe llevar a cabo de forma obligatoria bajo multa al incumplimiento.
Entre sus
estipulaciones, está la distancia de seguridad de 1,5 metros y, si no es
posible, la obligatoriedad de las mascarillas en la vía pública, en espacios al
aire libre y en espacios cerrados de uso público o que se encuentren abiertos
al público, así como en los transportes «en condiciones económicas no abusivas».
El incumplimiento
del uso de mascarilla será sancionado con multas de hasta 100 euros y serán las
comunidades autónomas y las entidades locales a las que les corresponderá las
funciones de vigilancia, inspección y control. Igualmente, el Decreto recoge la
declaración expresa de la covid-19 como enfermedad de declaración obligatoria
urgente.
Decía el ministro de Sanidad con gran razón: ». «Sabemos que el peligro sigue ahí, debemos adoptar
todas las precauciones necesarias hasta que podamos contar con un tratamiento y
una vacuna segura. No podemos tirar por la borda todo lo que hemos conseguido»,
Si, mis queridos
lectores, el virus sigue entre nosotros, aunque en estos días cientos de jóvenes
creyéndose inmunes se han echado a las
calles, a los parques o a las playas para hacer asaderos, botellones y a
pasarlo bien sin ningún tipo de seguridad: sin mascarillas, sin guardar las
distancias y abrazándose entre ellos como si con ellos no fuera esta pandemia.
Esta situación de
comportamiento de estos jóvenes ha traído lo que llamaremos a partir de ahora “
rebrote “ o lo que es lo mismo que el virus ha vuelto a aparecer y en muchos
lugares de España por culpa de muchos que han creído que ellos eran como
Superman y que el coronavirus no kriptonita.
Esperemos que
todos mantengan la responsabilidad porque no se trata de que esos jóvenes se
infecten, el problema son sus familiares que también se contagiaran y a lo
mejor hasta los de mas edad puedan perder la vida,
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