Un día más encerrados en cuatro paredes y con el miedo metido en el cuerpo, Hemos roto todas nuestras normas diarias y hemos pasado de ser personas que se levantaban muy temprano , desayunaban, se afeitaban y duchaban para después ayudar a realizar las tareas caseras, como les decía ya no nos levantamos temprano, nos duchamos para que los que estén a nuestro lado no nos viren la cara y lo que hemos hecho es dejar de afeitarnos y por eso lucimos una incipiente barba blanca que nos da una imagen de indigente extraordinaria.
No nos importa el tiempo porque disponemos de todo el tiempo del mundo y nos hartamos de hacer cosas y cuando volvemos a mirar el reloj nos damos cuenta que nos quedan muchas horas para acostarnos y nos ponemos a ver los periódicos del día pegados al ordenador. Así transcurre un día más de mi vida que hasta ahora lo único bueno que hemos recibido es no contagiarnos (hasta este momento) a lo mejor mañana ya no les escribo porque me han conducido en una ambulancia camino del Hospital Dr. Negrín.
Hoy en una entrevista le preguntaron a una persona que si sentía miedo y ella contestó que hay momentos en los que no se acuerda del coronavirus, pero que cuando llega la oscuridad de su habitación y se encuentra frente a frente con la soledad se hace algunas preguntas que sabe que nunca nadie se las contestará: ¿Si me contagio, me puedo considerar por mi edad como un condenado a muerte? ¿Durante la estancia en el hospital y pensando que estuviera grave me dejarán abandonado para atender a otras más jóvenes? De tener la mala suerte de ser de los llamados para visitar el cielo ¿no tendré a nadie que coja mi mano y cierre mis ojos?
Y nos quedamos dormidos pensando en que desde el momento que pudieran venir a mi casa para llevarme al hospital mi vida se habrá terminado. Sabemos que las personas que dejo atrás si las volviera a ver seria en el camino de las estrellas.
Pero al abrir los ojos con la luz de la mañana solamente me digo a mí mismo:” Antonio hoy tenemos un día más de vida, aunque cautivos en tu propia casa”.
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