viernes, 2 de agosto de 2019

LA MALA MEMORIA DE NUESTROS PARLAMENTARIOS.

Los diputados del Congreso tienen la obligación de presentar dos Declaraciones cuando toman posesión de su cargo: una de Bienes y Rentas, donde figuran sus ingresos, sus propiedades y sus deudas, y otra de Actividades, donde deben incluir cualquier actividad que realicen más allá de la política para que el Congreso decida si es compatible con su puesto de parlamentario.
Esta es la situación normal, aunque algunos de nuestros parlamentarios tienen una pérdida de memoria cuando tienen que confeccionar estos documentos o los que hablan de sus titulaciones. Y no creemos que lo hagan con malignidad, sino que como humanos tienen grandes lagunas mentales que se evaporan a los pocos meses y sobre todo si la oposicion tiene mas memoria y se lo recuerdan.
Adolfo Suárez Illana, número dos del PP por Madrid en la lista que encabezó Pablo Casado, ocultó en su Declaración de Actividades que es administrador único de una empresa que tiene intereses económicos millonarios en Andorra. En concreto, a 31 de diciembre de 2018, tenía en la entidad Vall Banc una cartera de valores de unos 7,5 millones de euros y el préstamo se había reducido hasta los 9,5 millones.
Nuestro Secrterio de la Mesa del Parlamento por su amistad con Casado alega olvido y que él no gestionaba dicha empresa aunque fuera administrador único de una sociedad limitada, y por tanto la ley no deja el más mínimo resquicio a la interpretación: él tiene el poder de representación de la empresa.

Suárez ha consultado ahora mismo a los servicios jurídicos de la Cámara y le dicen que, si no percibe ninguna remuneración de la empresa, no tiene obligación de declararla. Puede hacerlo, pero no es obligatorio. En todo caso, hoy mismo presentará un escrito ampliando su Declaración de Actividades para dejar claro que no tiene ánimo de ocultar nada. De hecho, la Comisión del Estatuto de los Diputados ni siquiera está constituida y no ha analizado aún las Declaraciones”. Y dos horas después, el mismo portavoz confirmó que Suárez ya había presentado la ampliación de su Declaración de Actividades.

¿Y cuál es el valor real de la empresa de Suárez? ¿Por qué opta por poner el “valor nominal”, pese a que existe una nota específica que le explica claramente la cifra que debe consignar? Según las cuentas correspondientes a 2018 presentadas en el Registro Mercantil, la sociedad tiene unos fondos propios negativos de 929.352 euros. Si el dirigente del PP hubiese incluido esa cifra, habría puesto sin duda el foco mediático sobre su Declaración.
Más relevante aún es que Suárez tampoco incluye en su Declaración de Bienes que tiene hipotecado el 50% de su chalé de La Moraleja –la otra mitad, propiedad de su mujer, no está hipotecada–, precisamente como garantía “del pago del saldo resultante de la liquidación de la cuenta de crédito” abierta en Vall Banc, para responder por un importe total de 5,8 millones de euros. Y ello a pesar de que en el formulario se indica expresamente que se deben consignar las “deudas y obligaciones derivadas de contratos, sentencias o cualquier otro título”.
Una vez más a los españoles les surge la duda que personajes como el Sr. Suárez tengan tan mala memoria. Gracias a articulos como el de InfoLibre nos vamos enterando de los trapicheos o pillerias de sus señorías .
Nos parece que este asunto no ha hecho mas que empezar y estaremos atentos para ver la resolución de los servicios del Parlamento ante este tipo de temas.




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