Con la no aprobación de los presupuestos
del PSOE de Sánchez , ¿qué pasará con la subida del salario mínimo, la subida
de las pensiones o la eliminación del copago de los jubilados?
El veto a los
Presupuestos Generales del Estado de 2019 tiene más consecuencias
políticas que económicas. Para empezar, España no se queda sin presupuestos
públicos: seguirán en vigor los de 2018, que ya se prorrogaron a la espera de
que hubiera unos nuevos.
Los pensionistas
sí seguirán cobrando el aumento de la pensión del 1,6% y del 3% en
las mínimas, porque esa subida se aprobó por decreto ley el 28 de diciembre y
no estaba dentro de la Ley de Presupuestos; los funcionarios también seguirán viendo
cómo su nómina mejora un 2,25% con respecto al año anterior, porque
también fue un decreto ley que se convalidó
después en el Congreso, el 22 de enero; y el salario mínimo ya está
en vigor desde el 1 de enero. Todas esas medidas siguen su curso, alejadas de
la tramitación presupuestaria.
La falta de
Presupuestos perjudica, por tanto, la reducción del déficit público, según
reconoció ayer la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante su
intervención en el debate sobre las enmiendas a la totalidad en el Congreso,
convertido en una especie de cuestión de confianza al Ejecutivo de Sánchez.
La ministra Montero
avisó de que el proyecto de Presupuestos conlleva una renta indirecta en forma
de prestaciones y servicios públicos equivalente a 4.174 euros por ciudadano,
que se pierden al no haber sido aprobadas las cuentas. "Se podría elevar
el déficit público al 2,2% o el 2,4% del PIB" frente al objetivo actual
del 1,3% del PIB, dijo la ministra.
Por el otro lado,
el veto a las cuentas de Sánchez afecta, sobre todo, a los ingresos. El
Gobierno había planeado subidas de impuesto
por importe de 5.600 millones de euros, que en gran medida no podrán
llevarse a cabo. Entre ellas figuran la subida del pago mínimo para las grandes
empresas en el impuesto de sociedades, el incremento del IRPF para las rentas
altas o la subida del diésel. Además, la Autoridad Independiente de
Responsabilidad Fiscal (AiRef), el Banco de España, y la mayoría de centros de
estudios públicos y privados habían alertado de que los ingresos proyectados por
el Ejecutivo en los Presupuestos estaban inflados. Sánchez había
previsto ingresar más de 227.000 millones de euros, una cifra récord de
recaudación. Pero esta cifra será difícil de alcanzar sin que las cuentas
públicas vean la luz.
El Ejecutivo había previsto
un tope del 1,3% del PIB, pero la pérdida de potencia de fuego de
los ingresos y el alza de gasto dejarán el agujero presupuestario en el entorno
del 2,5% del PIB, solo dos décimas menos que los números rojos registrados el año
pasado. Y eso, a pesar del crecimiento económico (la estimación oficial es el
2,2%), está inyectando más potencia a la economía, que debería haber
contribuido a reducir el desajuste presupuestario.
Vamos a ver lo que nos espera si el Sr.
Casado llegara a Moncloa con la política económica que le aconseja su padrino
Aznar. Estamos seguros que nosotros los pensionistas volveremos a la subida del
0,25% si es que no se nos congela nuestras pagas para que nos vayamos muriendo
y así evitar tantos gastos en la Seguridad Social.
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