miércoles, 13 de febrero de 2019

CONSECUENCIAS.

Con la no aprobación de los presupuestos del PSOE de Sánchez , ¿qué pasará con la subida del salario mínimo, la subida de las pensiones o la eliminación del copago de los jubilados?

El veto a los Presupuestos Generales del Estado de 2019 tiene más consecuencias políticas que económicas. Para empezar, España no se queda sin presupuestos públicos: seguirán en vigor los de 2018, que ya se prorrogaron a la espera de que hubiera unos nuevos.

Los pensionistas sí seguirán cobrando el aumento de la pensión del 1,6% y del 3% en las mínimas, porque esa subida se aprobó por decreto ley el 28 de diciembre y no estaba dentro de la Ley de Presupuestos; los funcionarios también seguirán viendo cómo su nómina mejora un 2,25% con respecto al año anterior, porque también fue un decreto ley que se convalidó después en el Congreso, el 22 de enero; y el salario mínimo ya está en vigor desde el 1 de enero. Todas esas medidas siguen su curso, alejadas de la tramitación presupuestaria.

La falta de Presupuestos perjudica, por tanto, la reducción del déficit público, según reconoció ayer la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante su intervención en el debate sobre las enmiendas a la totalidad en el Congreso, convertido en una especie de cuestión de confianza al Ejecutivo de Sánchez.

La ministra Montero avisó de que el proyecto de Presupuestos conlleva una renta indirecta en forma de prestaciones y servicios públicos equivalente a 4.174 euros por ciudadano, que se pierden al no haber sido aprobadas las cuentas. "Se podría elevar el déficit público al 2,2% o el 2,4% del PIB" frente al objetivo actual del 1,3% del PIB, dijo la ministra.

Por el otro lado, el veto a las cuentas de Sánchez afecta, sobre todo, a los ingresos. El Gobierno había planeado subidas de impuesto por importe de 5.600 millones de euros, que en gran medida no podrán llevarse a cabo. Entre ellas figuran la subida del pago mínimo para las grandes empresas en el impuesto de sociedades, el incremento del IRPF para las rentas altas o la subida del diésel. Además, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AiRef), el Banco de España, y la mayoría de centros de estudios públicos y privados habían alertado de que los ingresos proyectados por el Ejecutivo en los Presupuestos estaban inflados. Sánchez había previsto ingresar más de 227.000 millones de euros, una cifra récord de recaudación. Pero esta cifra será difícil de alcanzar sin que las cuentas públicas vean la luz.

El Ejecutivo había previsto un tope del 1,3% del PIB, pero la pérdida de potencia de fuego de los ingresos y el alza de gasto dejarán el agujero presupuestario en el entorno del 2,5% del PIB, solo dos décimas menos que los números rojos registrados el año pasado. Y eso, a pesar del crecimiento económico (la estimación oficial es el 2,2%), está inyectando más potencia a la economía, que debería haber contribuido a reducir el desajuste presupuestario.


Vamos a ver lo que nos espera si el Sr. Casado llegara a Moncloa con la política económica que le aconseja su padrino Aznar. Estamos seguros que nosotros los pensionistas volveremos a la subida del 0,25% si es que no se nos congela nuestras pagas para que nos vayamos muriendo y así evitar tantos gastos en la Seguridad Social.

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