viernes, 2 de noviembre de 2018

LOS OBISPOS NO SE QUIEREN MOJAR.

El problema de la Iglesia Española en el caso de la exhumación del Dictador Francisco Franco parece que los Obispos lo tienen bastante claro.
El arzobispo de Madrid ha reunido esta semana al Consejo Episcopal de la archidiócesis durante varias horas para hablar, entre otras cosas, de su posición respecto a la exhumación e inhumación de Franco. Un encuentro en el que Carlos Osoro insistió en recordar que la responsabilidad del destino final de esos restos del dictador no depende de la Iglesia. 
Para los Obispos es cosa de entendimiento entre la familia y el Gobiernos y ellos no tienen nada que decir. Para la Iglesia que Franco esté en la Almudena les viene de miedo porque van a tener una clientela casi constante de toda la ultraderecha del mundo. No sería nada extraño que pusieran una entrada para ver la tumba y de camino ellos se hacen con unos ingresos que hasta la fecha van a parar a una Congregación que además es francesa.
Tras la audiencia en el Vaticano de la vicepresidenta Carmen Calvo y sus declaraciones sobre el acuerdo alcanzado con Roma para impedir que Franco sea enterrado en la cripta de la catedral de la Almudena en pleno centro de Madrid.  Y se aseguraba que  es la Iglesia la que tiene que solucionar el problema si reciben los restos del dictador en la Almudena y debe cumplir la Ley de la Memoria Histórica que prohíbe la exaltación franquista.
Pero los Obispos contradicen el acuerdo habido en Roma y dicen que se las arregle la familia y el Gobierno que ellos no quieren saber nada de este asunto.
Para los Obispos, la Iglesia no tiene nada que dictaminar sobre el traslado del dictador a la Almudena y solo en el último paso dará cristiana sepultura. Pero las mismas fuentes recuerdan que no estamos ni mucho menos en esa fase porque todavía ni siquiera se ha llevado a cabo la exhumación en el Valle de los Caídos, por lo que no hay nada que hablar
A los Obispos se les ve venir y más cuando uno de ellos en una entrevista dijo que Franco era un cristiano que no había sido excomulgado y por tanto puede ser enterrado en una Catedral.

La Iglesia de este país no quiere quitarse el lazo que siempre han tenido con los poderosos y principalmente con una derecha que les ha apoyado siempre.

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