domingo, 24 de mayo de 2015

ROUCO Y LA BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO.




Todos los que se hayan creado ilusiones con la marcha de Rouco de los destinos de la Iglesia Católica, se han equivocado. Rouco sigue mandando entre los obispos porque en el fondo todos ellos tienen mucho en común con este personaje que nunca han vivido la religión, porque siempre les ha interesado el dinero y el poder.

Muchos españoles pensaban que después de 35 años, Rouco y su tropa hubieran tenido la decencia de darse cuenta que siempre han estado en contra de la Teológia de la Liberación y por tanto, en contra de los pueblos oprimidos y de los hambrientos en los diferentes países del mundo.

La prueba que estos señores han evolucionado muy poco se ha demostrado con la asistencia a la beatificación de Monseñor Romero en El Salvador.

Ningún obispo español asiste a la beatificación de monseñor Óscar Arnulfo Romero y tampoco se ha anunciado la asistencia de algún miembro del Gobierno a la ceremonia, que se celebra este sábado en San Salvador, después de 35 años del asesinato del sacerdote salvadoreño a manos de los escuadrones de la muerte.

Por parte de la curia española sólo ha viajado el secretario general y portavoz de Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo. Según adelantó parece la mano del cardenal Rouco Varela está detrás de la clamorosa ausencia.

Rouco ha llamado personalmente por teléfono a varios obispos para convencerles de no viajar porque, en su opinión, el reconocimiento a monseñor Romero es “una beatificación política”.

Siempre le sale la ultraderecha que lleva dentro y además se aprovecha de situaciones vividas durante su mandato, para coaccionar a sus compañeros que se convierten en peleles en sus manos.



La decisión de los prelados españoles de no acudir a San Salvador ha dejado boquiabierto al nuncio en España, Renzo Fratini. Fratini habría llamado al presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, para expresarle su desacuerdo con una decisión que demuestra que la jerarquía católica española no marcha al mismo paso que el Papa Francisco.



Rouco se ha rodeado de los ultracatólicos del Opus Dei, los Legionarios de Cristo, los Kikos o Comunión y Liberación para hacer una guerra política abierta contra todo lo que oliera a progresía, especialmente las leyes de igualdad social aprobadas por el Gobierno de Zapatero, con la complicidad del Partido Popular.



Este personaje funesto, sigue manejando los hilos de las marionetas de la Conferencia Episcopal y hasta que el Papa Francisco no los destituya a todos y les deje fuera de todo mando, seguirá siendo el mayor opositor a la democracia que tenga este país.



Nos gustaría que si no lo hace la Santa Sede, que cuando exista otro gobierno en nuestro país, a estos señores se les saque de la Iglesia o se les quite los privilegios que actualmente disfrutan.

















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