martes, 10 de enero de 2012

BENEDICTO XVI Y LA SEXUALIDAD.


Benedicto XVI condenó ayer el matrimonio entre personas del mismo sexo durante su tradicional discurso ante el cuerpo diplomático en el Vaticano. Para el papa, las bodas entre homosexuales suponen una amenaza para la humanidad y aunque no se refirió a ello literalmente, no dejó lugar a dudas con sus palabras.
"Más allá de que el conducir a los jóvenes a un conocimiento pleno de la realidad sea un objetivo claro, la educación necesita un contexto. Entre ellos está, sobre todo, la familia, fundad sobre el matrimonio de un hombre y una mujer. No se trata de una mera convención social, sino la célula fundamental de toda sociedad. Por lo tanto, las políticas que dañan a la familia amenazan la dignidad humana y el futuro mismo de la humanidad".
No es la primera, ni será la última vez que el Papa de Roma se meta con aquellos que tienen tendencias sexuales muy lejos de los criterios del Santo Padre y de su Iglesia.
Algunas declaraciones del Papa Benedicto XVI:
 “Salvar a la humanidad de las conductas homosexuales o transexuales es igual de importante que evitar la destrucción de las selvas”
“Comparó las conductas alejadas de las tradicionales relaciones heterosexuales como “una destrucción del trabajo de Dios”.
“Sostiene que los homosexuales son "personas que no deben ser discriminadas" aunque no por ello "la homosexualidad pasa a ser moralmente justa, sino que queda como algo que está contra la naturaleza de aquello que Dios ha querido originariamente".
“Según el pontífice, el celibato no tendría sentido alguno "porque su orientación sexual la distancia de la recta paternidad que define el ser sacerdotes",
El Papa admite que hay sacerdotes homosexuales, pero les pide que "por lo menos" no ejerciten "de manera activa" para permanecer fieles a sus obligaciones.
"La homosexualidad es un desorden objetivo. La Iglesia Católica debe acoger con respeto, compasión y delicadeza a todas las personas homosexuales, pero exigiéndoles también que vivan en castidad."

El Documento básico: Catecismo de la Iglesia Católica en su apartado “ Castidad y homosexualidad dice:

2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’ (CDF, decl. “Persona humana” 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.
2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.
2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.”
Nosotros pensamos que ya en el siglo XXI el tema de una familia tradicional concebida solamente entre hombre y mujer, está quedando anticuada. Nuestros jóvenes ven la vida muy diferente a la de sus padres y no entienden que cada uno viva su sexualidad como le diera la gana.
Queremos terminar recordando la frase sobre la familia que hizo Jesús en Marcos 3.31-35 (Mateo 12:47-50; Lucas 8:19-21):
« ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: «Aquí están mi madre y mis hermanos, porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”.


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