Benedicto XVI condenó
ayer el matrimonio entre personas del mismo sexo durante su tradicional discurso ante el cuerpo diplomático en el
Vaticano. Para el papa, las bodas entre homosexuales suponen una amenaza para
la humanidad y aunque no se refirió a ello literalmente, no dejó lugar a dudas
con sus palabras.
"Más allá de que
el conducir a los jóvenes a un conocimiento pleno de la realidad sea un
objetivo claro, la educación necesita un contexto. Entre ellos está, sobre
todo, la familia, fundad sobre el matrimonio de un hombre y una mujer. No se
trata de una mera convención social, sino la célula fundamental de toda
sociedad. Por lo tanto, las políticas que dañan a la familia amenazan la
dignidad humana y el futuro mismo de la humanidad".
No es la primera, ni
será la última vez que el Papa de Roma se meta con aquellos que tienen
tendencias sexuales muy lejos de los criterios del Santo Padre y de su Iglesia.
Algunas declaraciones
del Papa Benedicto XVI:
“Salvar a la humanidad de las conductas
homosexuales o transexuales es igual de importante que evitar la destrucción de
las selvas”
“Comparó las conductas alejadas de las
tradicionales relaciones heterosexuales como “una destrucción del trabajo de
Dios”.
“Sostiene que los
homosexuales son "personas que no deben ser discriminadas" aunque no
por ello "la homosexualidad pasa a ser moralmente justa, sino que queda como algo que está contra la
naturaleza de aquello que
Dios ha querido originariamente".
“Según el pontífice,
el celibato no tendría sentido alguno "porque su orientación sexual la
distancia de la recta paternidad que define el ser sacerdotes",
El
Papa admite que hay sacerdotes homosexuales, pero les pide que "por lo
menos" no ejerciten "de manera activa" para
permanecer fieles a sus obligaciones.
"La homosexualidad es un desorden objetivo. La Iglesia
Católica debe acoger con respeto, compasión y delicadeza a todas las personas
homosexuales, pero exigiéndoles también que vivan en castidad."
El Documento básico: Catecismo de la
Iglesia Católica en su apartado “
Castidad y homosexualidad dice:
2357 La homosexualidad designa las
relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual,
exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy
variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en
gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta
como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10),
la Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son
intrínsecamente desordenados’ (CDF, decl. “Persona humana” 8). Son contrarios a
la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una
verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en
ningún caso.
2358 Un número
apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales
instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría
de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y
delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas
personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son
cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que
pueden encontrar a causa de su condición.
2359 Las personas homosexuales están
llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la
libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de
la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y
resueltamente a la perfección cristiana.”
Nosotros pensamos que ya en el
siglo XXI el tema de una familia tradicional concebida solamente entre hombre y
mujer, está quedando anticuada. Nuestros jóvenes ven la vida muy diferente a la
de sus padres y no entienden que cada uno viva su sexualidad como le diera la
gana.
Queremos
terminar recordando la frase sobre la familia que hizo Jesús en Marcos 3.31-35 (Mateo 12:47-50;
Lucas 8:19-21):
«
¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados
alrededor de él, dijo: «Aquí están mi madre y mis hermanos, porque todo aquel
que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”.
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