En estos instantes en que trato de escribir para ustedes, en mi ciudad y en miles de ciudades de más de 50 países, los “indignados” están poblando las calles reivindicando básicamente la recuperación de la democracia, del estado del bienestar, del estado social, de los derechos sociales conseguidos tras décadas de lucha, el poder de decidir el Gobierno que quiere darse, las leyes por las que quiere regirse, la organización social y económica que prefiere para convivir.
Además de pedir a los gobiernos acabar con el poder bancario que domina y se convierte en el máximo juez de una sociedad que baila según el tipo de música que tocan estos poderes.
Hoy es muy importante un cambio de la sociedad y que se acabe con las grandes diferencias sociales actuales en la que se está abriendo una brecha tan grande que terminaremos con solo dos clases sociales: los ricos, los poderosos que dominan en todas las facetas de vida y los pobres que les cuesta hacer frente al futuro sin empleo, sin ningún horizonte en los jóvenes que tendrán que emigrar y llevar a otros países los conocimientos adquiridos en nuestras universidades.
He leído un artículo hoy que entre otras cosas me llamó la atención este párrafo: “La democracia es una costumbre, un hábito, y cuando se pierde y se aprende que gobernar de espaldas a la ciudadanía, a cualquier atisbo de debate público, es mucho más cómodo, es cuando los ciudadanos tenemos que alzar la voz. La democracia es participación activa, es información veraz y trasparente, es debate público y democrático”.
Completamente de acuerdo con este escrito más cuando nosotros hemos padecido en buena parte de nuestra vida la guadaña de un régimen dictatorial y antidemocrático en el que vivimos de espaldas a todo lo referente a la libertad y dentro de ella, la de expresión, la de prensa, la sexual e incluso la de reunión.
Estamos al lado de estos llamados “ indignados “ por unos, y “ perros flautas “ por aquellos que cuando ven una manifestación o una reunión de jóvenes que exigen sus derechos piensan como aquellos que en una época cuando hablaban de la izquierda decían que eran gente mala que se les llevaba la cabra y los dejaban sin leche.
Animar a estos jóvenes para que luchen por una nueva sociedad de la que quisiera ser participe .
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