Tenemos Elecciones en menos de dos meses y la clase política de nuestras islas les ha entrado la fiebre de las inauguraciones.
La Ley Electoral prohíbe que a partir de mañana martes, ningún Ayuntamiento o Comunidad Autónoma pueda proceder a inaugurar ningún tipo de obra o monumento. Es por eso que en estos últimos días hemos visto en los medios visuales, orales y escritos noticias de inauguraciones de obras muchas de ellas sin acabar.
En nuestra ciudad, el Tritón de Manolo González que seguramente será el emblema de nuestra ciudad como reclamo turístico en una zona que necesitaba una buena planificación por ser la entrada de nuestra ciudad y lo primero que verán nuestros visitantes.
Después de diez años en los que ha existido de todo, se inaugura el teatro Avellaneda, un bello recinto que ha tardado tanto tiempo en volver a ser de utilidad para nuestra ciudad y que siempre fue un símbolo de romanticismo entre las parejas que hoy entrado en años recuerdan sus primeros besos entre la penumbra de su sala y al amparo de las buenas películas que proyectaba.
Y como tercera obra importante, el Cabildo ha restaurado el antiguo Hospital de San Martín y lo ha convertido en un lugar de culto al arte. Este lugar que ha visto en sus amplias salas a miles de seres nacer o morir, es hoy un lugar de fortalecimiento de nuestro patrimonio artístico y un nuevo espacio que servirá de ocio y esparcimiento tanto para todos los canarios, como para aquellos que diariamente deambulan por nuestras aceras con la máquina fotográfica colgada de su pecho buscando imágenes de nuestra bella ciudad.
Es en esta época cuando nuestros políticos nos regalan una serie de mejoras que una ciudad como Las Palmas de Gran Canaria agradece porque la engrandece.
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